LA LINDE, Nº 2-2014
 
El Rincón de las Rarezas (o no tanto): 
 
 
 
LA ESCUDILLA IMPOSIBLE.
 
Escudilla de Manises con decoración de adormidera y técnica "à taches noires". Segunda mitad del siglo XVIII.
 
 
Paloma Berrocal Ruiz. Arqueóloga.
 

Escudilla tache noire y adormidera

 

La pieza presentada en esta ocasión es una escudilla hallada durante la excavación del solar de la calle Obispo Soler, nº 22, de la ciudad de Manises (Valencia-España) llevada a cabo en julio del 2002 .

 
Manises es una localidad de Valencia famosa por ser un centro de producción de cerámicas desde época medieval hasta la actualidad. Sus piezas fueron muy famosas, especialmente durante el siglo XV, llegando a exportarse no sólo a todos los rincones de la Península Ibérica, sino también a las mejores mesas europeas. 
 
La escudilla. Se trata de una pieza que por su forma es típica del siglo XVIII, con base recta y paredes altas ligeramente sinuosas que llegan a engrosarse de manera significativa junto al borde. Posee dos pequeña orejetas propias de este momento.
 
 
 
Escudilla tache noire y adormidera  Escudilla tache noire y adormidera. O. Soler 1044 
  Es una escudilla de desecho que presenta defecto de cocción en las asas y está desnivelada, siendo de una parte más alta que de la otra.
Junto a una orejeta tiene una altura de 5.7 cm mientras que junto a la otra no llega a 5,3 cm.
 
 
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La extrañeza de la imposibilidad . La pieza es extraña por dos razones.
 
1- por la combinación del motivo decorativo con el pigmento empleado en la  decoración y en el vidriado y
 
2- por el tipo de pasta de la pieza.
 
1. La primera de las razones se basa en la siguiente reflexión: el motivo decorativo principal es una flor central que ocupa la mayor parte la pieza. Esta flor representa a una adormidera que es un motivo muy común en la cerámica valenciana de la segunda mitad del siglo XVIII. En el borde y en las orejetas se realizan unos trazos pseudo-vegetales, muy esquemáticos que acompañan al motivo principal. La característica principal de este tipo de decoración es que el color mayoritariamente empleado en estas flores es el azul sobre fondo blanco (cobalto + vidriado estannífero) o el dorado sobre fondo blanco (mezcla de óxidos de plata y cobre + vidriado estannífero). 
 
De forma sorprendente, nuestra pieza posee la flor y el resto de la decoración de un color marrón-negro conseguido mediante trazos de manganeso y el fondo, en vez de ser blanco, es de color marrón melado conseguido mediante un vidriado de plomo translúcido que deja ver el color de la superficie del bizcocho de la pieza.
 
Esta combinación, ya de por sí, la convierte en una pieza única y muy rara, porque no corresponde a ningún modelo o corriente generalizada en el siglo XVIII, sino que representa una alteración extraordinaria en la elección de los colores usados siempre, antes y después de ella. Es decir, es la primera vez que nosotros vemos la decoración de una flor de adormidera representada en una cerámica que no sea azul o dorada.
 
Pero, además, debemos apuntar que la elección de los colores en la decoración de la pieza es doblemente extraña porque los trazos de manganeso bajo cubierta plumbífera son propios del estilo denominado "à taches noires", producción propia de la Liguria italiana que se generaliza en estos momentos.
 
La producción de cerámica a "taches noires" debió iniciarse hacia 1720 y se extendió hasta comienzos del siglo XIX. Se caracteriza por una decoración de manchas o gruesos trazos negros  en zig-zag, bajo una cubierta brillante y vidriada en marrón. Esta cerámica pretendía, con su decoración, imitar a la madera o a piedras preciosas como el ágata. 
 
En nuestra pieza, el vidriado escogido es como el utilizado en las piezas ligures: vidriado de plomo translúcido que permite entrever con toda claridad, no sólo el motivo decorativo, sino la superficie del bizcocho que forma la propia escudilla. Este tipo de vidriado no es propio de las escudillas de orejetas que, tradicionalmente se revestían, en Manises, de un barniz estannífero muy cubriente que le daba a la vajilla un aspecto blanco brillante, lo más cercano posible al color de las porcelanas.
 
 
2. Por otra parte, la pasta de la pieza tampoco es propia de la loza valenciana, ni medieval, ni moderna. Se trata de una pasta roja, friable y porosa que es la utilizada en las producciones de cerámicas de cocina desde tiempos históricos. La elección en el uso de este tipo de pasta se debe al intento de imitar el aspecto o resultado final de las piezas italianas. Como es bien sabido, la pasta de las producciones originales es de color naranja fuerte/rojo y de consistencia friable, más parecida a nuestra cerámica de cocina que a la loza.
 
 
Albisola. Tache Noire. 1790-1810. Mallorca i el comer pEjemplo de piezas de la serie “à taches noires”. Albisola. (ca. 1780-1810).
Colección García Ruiz. Mallorca. Referencia en: COLL CONESA, J. (coord..), 1998: Mallorca i el comerç de la ceràmica a la mediterrània.
Catálogo de la exposición. Fundació La Caixa. Palma de Mallorca. P. 158.
 
Como conclusión podemos decir que aunque la pieza es extraña, puede no resultar tan imposible como pueda parecernos en un principio, si bien estamos seguros de que nunca llegó a mesa alguna. Al haber aparecido en el seno de un centro de producción cerámica, podemos interpretarla como una pieza que se concibió como una prueba realizada por alguno de los numerosos alfareros de la localidad. Un experimento en el que se mezclaron materiales y decoraciones que no existieron en los mercados valencianos del siglo XVIII.
 
Motivos, colores y barro que no vieron la luz y que acabaron formando parte de un relleno de una casa, desestimados para su comercialización por anacrónicos. Tras su recuperación durante la excavación arqueológica hoy puede verse esta pieza en el Museu de Ceràmica de Manises, donde podemos disfrutarla por su rareza.
 
 

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Gente en la conversación

  • Hola Paloma,
    antes que nada, felicidades por el artículo. Respecto a la pieza, es realmente interesante. La conozco. La he visto muchas veces en el MCM, pero lo que desconcía es que se trataba de una pieza única. Me interesa en particular la descripción de la pasta. En numerosas excavaciones he recogido fragmentos de lo que siempre he considerado una imitación local de la cerámica "à taches noires". En estos casos, el acabado es más tosco y el vidiriado de peor calidad, pero los motivos decorativos son más próximos a los clásicos de Albisola. Estas producciones las he encontrado en contextos de finales del s XVIII y principios del XIX y, las formas que he detectado son platos, tapaderas y cazuelas. He encontrado una referencia en un blog, Manises online, donde se refiere la documentación de este tipo de producciones a partir de los hallazgos de las campañas de Pep Pérez Camps y Jaume Coll
    http://manisesonline.blogspot.com.es/2011/10/excavaciones-en-el-barri-dobraors.html
    En fin, de nuevo felicidades y ánimo con la publicación.

  • Hola Fernando.
    Sí, la producción a la que haces referencia pertenece a una larga tradición de vajillas y cerámicas comunes que imitan las series "à taches noires" de Albisola, en la Ligura italiana. Estas piezas realizadas en zonas valencianas y catalanas y que podríamos considerar como "spin-off" de los originales italianos, fueron muy populares desde finales del siglo XVIII. Sobre todo se usaron a lo largo del siglo XIX y llegan hasta principios del s. XX. Son piezas con vidriado de plomo y decoración en manganeso, de aspecto marrón con trazos negros, de pasta friable de color rojo y formas realizadas a molde. Las formas más comunes son los platos, aunque también hay vasos, fuentes, soperas y hasta chocolateras.
    Esta producción es conocida como "platos de la M" y en Cataluño "plats de morts". Era barata y de fácil acceso, por lo que se extendió rápidamente y fue muy bien recibida por los consumidores en general.
    La peculiaridad de la pieza que presentamos en "La Linde" reside en que se trata de una escudilla decorada con adormidera (típica de la producción manisera de la segunda mitad del siglo XVIII) pero que presenta la introducción de la técnica "à taches noires". No debió parecerles bien este experimento a los ceramistas de Manises, porque no se generalizó, ni conozco otros casos similares en otros centros de producción o consumo. sin embargo, según nos ha comunicado recientemente Jaume Coll -director del González Martí- en las intervenciones llevadas a cabo en el Barrio de Obradors de Manises encontraron diversos fragmentos de cerámicas similares a nuestra escudilla, lo que debemos interpretar como que se realizaron algunas pruebas más hechas, quizás, por el mismo taller que, después, desestimara o no lograra popularizar su salida al mercado.

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