LA LINDE, 3-2014.

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INFANCIA EVACUADA:

LA COLONIA ESCOLAR DE VILLA AMPARO DE QUART DE POBLET (1937-1938)

 

 

 

Andrea Moreno Martín. Arqueóloga

Pau Olmos Benlloch. Arqueólogo 

 

 CARTEL-VILLA-def 1

 

Quart de Poblet es un municipio de la comarca de l’Horta Oest, situado a escasos kilómetros de la ciudad de Valencia (España). En los años treinta contaba con una población de apenas 4.000 habitantes y su ubicación en las inmediaciones del aeródromo de Manises, las instalaciones militares de Paterna, la Valencia capital de la República y la vía de comunicación (la carretera de Madrid) con el interior peninsular hacen de él un buen ejemplo para estudiar cómo vivieron durante 1936-1939 estos pueblos de la retaguardia.

Nuestro trabajo de investigación, aún inédito, aborda diferentes temas: la defensa pasiva y la construcción de refugios; la instalación de un Hospital de Sangre; la convivencia con la Brigada de Blindados; la vida cotidiana durante esos años en el municipio, etc. En este artículo presentamos una síntesis sobre uno de esos temas: la llegada de niños evacuados desde Madrid y la instalación en el pueblo de una colonia escolar dependiente del Ministerio de Instrucción Pública en 1937.

Fig. 1

1. Situación de la colonia Villa Amparo en el País Valenciano. 2. En la foto aérea se aprecian los pinos que son el único testimonio de la masía Villa Amparo destruida hacia el año 2.000 durante los trabajos de remodelación de la base aérea de Manises y la implantación de la base logística de la ONU.

 

EVACUACIÓN DE MADRID

Después del golpe de estado del 18 de julio de 1936, Madrid, capital del gobierno de la República, se convierte en el principal objetivo militar de los sublevados; y desde el comienzo de la guerra la población civil sufre los bombardeos rebeldes. En este contexto, una de las principales preocupaciones del gobierno fue, en consecuencia, el traslado de las mujeres, los niños y las personas mayores a zonas de la retaguardia alejadas del escenario bélico. Estas evacuaciones comenzaron en octubre de 1936, cuando por decreto de la Presidencia del Gobierno se crea el Comité de Refugiados, con la intención de preparar lo más rápido posible la evacuación de la población civil.

Se calcula que a finales de 1936, unos 100.000 niños y niñas habían salido de Madrid en dirección a la costa mediterránea, donde entre noviembre de 1936 y octubre de 1937, la ciudad de Valencia fue sede del Gobierno de la República. A principios de 1937 el agravamiento del conflicto hizo que la Junta de Defensa de Madrid dictara la obligatoriedad de la evacuación de la población civil, a excepción de los hombres entre veinte y cuarenta y cinco años, que tenían que permanecer obligatoriamente defendiendo la ciudad, tal y como recoge el diario La Vanguardia del 12 de enero de 1937.

El traslado de estos niños y niñas ha quedado grabado en su memoria como evidencian los relatos de algunos de los que hemos entrevistado, que llegaron a Quart de Poblet hacia finales de 1936 y fueron acogidos en régimen familiar (Santiago Aparicio, Honorio de Rojas, Gaspar Royo, Julia, Flori y Antonio Sánchez, etc.). Según el relato de Santiago, con él llegaron desde Madrid unos 60 o 70 niños/as. Viajaron en un tren “de primera” toda la noche, “era una tren pintado de color caqui para pasar desarpercibidos” y cuando llegaron a la Estación del Norte de Valencia los llevaron al instituto Luís Vives, luego a la cafeteria Lauria y les dieron chocolate. Después comieron un trozo de pan y una cortada de jamón “¡tan grande que se salía del pan¡”. Finalmente los trasladaron en tranvía a Quart, donde fueron instalados en el ayuntamiento y en un grupo escolar anexo. Estos relatos se corroboran con las publicaciones de algunos diarios de época y las anécdotas de otros menores:

Cuando llegamos a Albacete nos dieron de cenar garbanzos, carne, jamón y longaniza. Por la mañana montamos en el tren, y en un pueblo nos dieron dos onzas de chocolate y muchas naranjas, que fuimos comiéndolas todo el camino. Llegamos a Valencia a eso de las tres de la tarde, y en una guardería muy bonita comimos sopa, patatas y huevos, y tocino frito. Luego nos llevaron a otra guardería, porque en la que estábamos no podíamos dormir todos, y aquí encontramos otros muchos niños de Madrid, que estuvieron muy cariñosos con nosotros, y tenemos muchos amigos, con los que jugamos con juguetes que nos han dejado en la guardería, que son preciosos, como no los habíamos visto. Para cenar nos dieron tortilla de patatas, y sopa y naranjas. Luego subimos a dormir. Yo he dormido toda la noche de un tirón. Nos levantamos, nos aseamos y hemos almorzado un trozo de pan de Viena, más grande que una barra de a real, lleno de huevo con tomate, y luego café con leche. Así, que estoy muy a gusto. Pero me acuerdo mucho de vosotros, que no podréis estar tan bien y no tendréis todo esto.” (Diario Crónica, 4 de abril 1937).

 

EL ESTABLECIMIENTO DE UNA COLONIA ESCOLAR EN EL PLA DE QUART

A partir de la primavera de 1937, el gran número de niños que salieron de Madrid y otras zonas del centro/interior peninsular hizo necesario establecer una organización sistemática de las colonias escolares en la retaguardia. De manera que las colonias se clasificaron en cuatro tipos: colonias en régimen familiar, comunidades familiares de educación, colonias de niños y niñas, y colonias en régimen colectivo.

La opción de las colonias en régimen familiar fue la preferida, ya que permitía que los niños se incorporaran a un ambiente familiar como unos hijos más y pasaban a formar parte de la vida diaria de los pueblos que los acogían. Igualmente fue la opción prioritaria del Ministerio de Instrucción Pública para acoger a los niños evacuados, ya que no necesitaba de la adecuación de locales específicos por parte del gobierno municipal, y además inicialmente eran de carácter temporal, con la esperanza de que los menores volvieran lo más rápido posible con sus familias.

El alargamiento del conflicto hizo que el Gobierno de la República hubiera de buscar otras soluciones para dar acogida y educación a todos los niños/as, de forma que a partir de enero de 1937 se crea el Sistema de Colonias. La organización de las colonias quedó reflejada en unos boletines publicados por los maestros responsables, donde se pretendía mostrar a la opinión extranjera las bondades de este programa y los avances en los aspectos pedagógicos (Consejo Nacional de la Infancia Evacuada, 1937).

Una de estas colonias se instaló en el Pla de Quart: la colonia escolar Villa Amparo, en el término municipal de Quart de Poblet. A partir de las actas de una reunión del día 11 de marzo de 1937 del equipo organizador de la Delegación Central de Colonias, recogida en una publicación reciente sobre las colonias escolares de Picanya (Escrivà, Maestre, 2011) tenemos la primera noticia de la existencia de esta colonia:

Blanco [Francisco Blanco Mateos, responsable de la sección de Recepción y Tránsito de Niños de la Delegación Central de Colonias] propone que, “para activar lo de Picaña y no entretenerse con lo de la REVA, se trasladase allí Casimiro, el que está nombrado para Quart de Poblet. No queda esto aceptado porque Prieto [Dionisio Prieto Fernández, delegado de la Dirección General] afirma que es preferible siga en dicho pueblo gestionando para montar allí el otro grupo de colonias…”.

Así en la relación de Colonias de Régimen Colectivo del Ministerio de Instrucción Pública de noviembre de 1937, entre otras colonias y además de las de Picanya, se informa también de la colonia número 28, conocida como Villa Amparo, situada en Quart de Poblet y dirigida por Gaspar Botello Quintas (Escrivà, Maestre, 2011, 128), maestro de la escuela graduada de Navalcarnero (Madrid), que se encontraba en la zona sublevada.

La casa donde se situaba la colonia era una de las primeras grandes masías situadas en la zona del secano de Quart, a unos cinco kilómetros al oeste del núcleo urbano de Quart de Poblet, al norte de la carretera de Madrid.

Fig. 2 

Diferentes vistas de la masía de Villa Amparo. De izquierda a derecha: parte trsera de la propiedad en 1911 (Cervera, 1911); vista de la pare trasera hacia 1930 (REVA, 2003); vista frontal de casa en 1937 durante su etapa de colonia escolar (foto propiedad de BNE/Ajuntament de Quart de Poblet).

 

Se trataba de una masía de notables dimensiones construida a principios del siglo XX y formada por un recinto principal con una torre adosada y un garaje. Además disponía también de un gran corral y una zona de viña que ocupaba toda la parte posterior de la construcción. La masía fue adquirida hacia 1909 por el militar e ingeniero Julio Cervera Baviera, fundador de la primera Escuela Internacional por Correspondencia del territorio español en 1903. La casa fue adaptada para la docencia y destinada a los estudios de ingeniería agrícola que él mismo dirigía, según la descripción de sus planes de estudio redactados en 1911: “Nuestra Institución ha adquirido una hermosa finca en las inmediaciones de Valencia y hermoso edificio [haciendo referencia a Villa Amparo], con cien hanegadas de tierra, en donde, establecidos laboratorios de análisis y todos los aparatos modernos de experimentación, con una bonita instalación electromecánica, podrán los profesores y la Sección correspondiente dedicarse a toda clase de ensayos, y los alumnos que terminen sus estudios, y lo deseen, podrán practicar y estudiar sobre el terreno en los campos de experiencias y cultivos de la institución” (Cervera, 1911, 11).

La propiedad de Villa Amparo fue adquirida posteriormente por la empresa REVA (Regadíos y Energía de Valencia), cuyo objetivo era el desarrollo de industrias agrícolas e hidroeléctricas en la provincia de Valencia, para lo cual convertía antiguos terrenos de secano en campos de regadío. Para ello se compraron una serie de propiedades agrícolas de secano, especialmente concentradas en la zona del Pla de Quart (municipios de Quart de Poblet, Aldaia, Riba-Roja del Túria, Torrent), entre las cuales se encuentra la de Villa Amparo y la casa de Espí, en el término municipal de Quart de Poblet. Durante la Guerra Civil, la masía fue incautada y por sus características destinada a colonia escolar.

En cualquier caso, la intención inicial de la Delegación de Colonias era la de instalar la colonia de Quart en otra masía llamada Villa Teresita, también incautada al inicio de la Guerra Civil, tal y como consta en las actas municipales: “Se dio cuenta de la organización de una colonia escolar en Villa Teresita con la relación del mobiliario y demás utensilios que ha de suministrar este Consejo para 57 personas; acordándose que como el consejo no tiene noticia oficial no ha autorizado esta colonia, ni se ha solicitado en forma reglamentaria, no contestar lo solicitado”(AMQP). La no respuesta del consejo municipal hizo que la Delegación buscara otra ubicación y se optara finalmente por la de Villa Amparo, que ya había sido habilitada como centro escolar anteriormente: “Se dio cuenta de un oficio de la Delegación de Colonias del Ministerio de Instrucción Pública, interesando, se comuniquen los locales que se dispongan en esta población y puedan ser ofrecidos con destino a organizar el mayor número posible de Colonias para niños evacuados; acordándose comentarlo en sentido de que no existe ningún local que pueda ser destinado al fin propuesto, pues la finca denominada Villa Amparo ya se encuentra habilitada para ello” (AMQP). A partir de estas actas de sesiones sabemos que la colonia se inauguró a final de marzo de 1937, que reunía todas las condiciones para habilitar una colonia escolar.

 

Fig. 3

Nuestra colonia, dibujo de Nicolás Castellanos, 1937 (11 años). dibujo propiedad BNE/Ajuntament de Quart de Poblet.

 

Durante su periodo de funcionamiento, la colonia fue visitada varias veces por Justa Freire, visitadora e inspectora de las colonias por parte del Ministerio de Instrucción Pública. En una de estas visitas, fechada del día 5 de febrero de 1938 y recogida en sus diarios nos dice: “Día 5 sábado. Por la mañana con la señorita que viene por el Magisterio a Cuart de Poblet. Encuentro más desorden y polvo que otras veces (…) El responsable no está y el ambiente empeora. Trabajo con el grupo de niños pequeños un gran rato y mira la señorita que está allí viendo la colonia. Llegan los laboristas ingleses que presenciaron la sesión de Cortes y vemos la colonia”.

Una de las premisas de la Delegación era la de establecer un horario y una rutina muy marcada, a la que los alumnos se tenían que acostumbrar. El menú era ajustado de forma semanal, basándose en productos frescos y los más saludables posibles. Los trabajos y las clases se organizaban de forma colectiva, fomentando la cooperación, convivencia y solidaridad entre los niños. Se recomendaba además que los alumnos crearan un diario de la colonia, donde se explicarían los trabajos y las actividades diarias.

Las colonias eran concebidas como casa de educación y familia eventual.

 

Fig. 4

Imagen del interior de la colonia. foto  propiedad BNE/Ajuntament de Quart de Poblet.

 

La finalidad era una obra de educación total, donde se exigía limpieza, orden, respeto, laboriosidad y adecuación a las situaciones de austeridad. Entre los conocimientos que se potenciaban destacan el lenguaje hablado, escrito, dibujado, manual y sensorial que se trabajaba en diversas asignaturas: escritura, lectura, conversación, canto, música, ejercicios físicos y dibujo.

Sobre la vida en la colonia de Quart, los mejores documentos disponibles son las fotografías y los dibujos de los alumnos, conservados actualmente en la Biblioteca Nacional de España, la Tamiment Library & Robert F. Wagner Labor Archives de Nueva York y la Mandeville Special Collections Library de la University of California-San Diego. Se trata de imágenes con las que el gobierno pretendía mostrar a los familiares de los niños, pero sobre todo al resto del mundo, la vida diaria de la colonia, con el objetivo de conseguir recursos económicos para mantenerlas.

La vida de la colonia de Quart fue relativamente corta. En la relación de colonias de la Delegación Regional de la Infancia Evacuada de Valencia fechada de octubre de 1938, entre las 158 colonias de Alicante y Valencia recogidas, no se menciona Villa Amparo. En cambio, se comenta que su responsable, Gaspar Botello Quintas, y todos los niños (43 según esta relación) fueron trasladados a Alcoi (Alacant), a la colonia número 9, conocida como Baradello Chelat (Escrivà, Maestre, 2011, 138-139). El miedo a un posible ataque directo a Valencia durante el año 1938 hizo que estas colonias se tuvieran que desplazar hacia el sur, para alejar a los menores del frente de guerra que cada vez se acercaba más a Valencia.

 

PARA CONCLUIR...

Hoy en día, vemos en conflictos como el de Siria (a pesar de los tratados internacionales y la diplomacia actual) dejan a los niños y niñas indefensos, pierden su infancia, su escolaridad y su vida y crecen a golpe de obús, de metralla y de enfrentamientos diarios entre sus familiares y vecinos. La modernidad de la guerra lleva implícita la deshumanización total del conflicto. En este sentido, y volviendo a la guerra civil española, si por algo es ciertamente peculiar, es precisamente porque se considera la primera guerra moderna donde la mecanización y las nuevas estrategias militares abren un nuevo escenario (donde la retaguardia y la población civil sufren en primera persona el conflicto), un escenario que tendrá en la Segunda Guerra Mundial su gran obra maestra. Pero también es uno de los últimos conflictos donde el idealismo, la solidaridad y la política son los valores a defender y proteger en el frente de batalla. Así, en la España de 1936, la República apostó por la educación y la defensa de la cultura aún en pleno contexto de guerra. La prioridad del gobierno fue la salvaguarda de los menores, tal y como ya defendía la Constitución de 1931:

“El Estado prestara asistencia a los enfermos y ancianos, protección a la maternidad y a la infancia, haciendo suya la "Declaración de Ginebra" o tabla de los derechos del niño” (art. 43).

La defensa de la población infantil se convirtió en una pieza clave de la política de la República en guerra (1936-1939); estos niños y niñas eran la esperanza del futuro: “los niños de la República”.

Fig. 5

Espacios de propaganda. Fotografía de alumno de la coloni Villa Amparo usada como imagen de un cartel del Ministerio de Instrucción Pública de Mauricio Amster.  foto propiedad BNE/Ajuntament de Quart de Poblet, cartel propiedad de CDMH.

 

Esta solidaridad (que no caridad) puesta en marcha por organizaciones políticas y sindicales y también por el pueblo, ciudadanos anónimos que acogieron a niños, niñas y personas venidas de otras regiones ocupadas por los sublevados (víctimas de una guerra injusta y de un fascismo inhumano), es una de los rasgos característicos de esta coyuntura bélica, donde las ideas, los valores y la defensa de la libertad fueron pilares básicos de los leales al gobierno.

Con la evacuación de los menores no se buscaba simplemente alejarlos del frente, de las bombas y de las calamidades de la guerra sino ofrecerles un entorno saludable y más seguro donde la atención sanitaria y la alimentación eran tan importantes como la formación educativa e intelectual.


Sin duda, la carga ideológica y propagandística también hizo mella entre los más pequeños, criados y crecidos en una España en guerra donde los obuses, los militares, los milicianos, el 'Arriba España' y el 'No pasarán' eran parte de la vida cotidiana. Con todo y con eso, la apuesta de la República por la protección de la infancia durante la guerra ofreció una educación que defendía principios innovadores desde el punto de vista pedagógico y que defendía la democracia, el autogobierno, la ciudadanía y la libertad. A esos niñas y niñas que son ahora nuestros mayores les queremos agradecer sus testimonios y la desinteresada ayuda que nos han prestado compartiendo sus emociones, sus recuerdos y su vida, para aportar algo más de luz sobre este episodio de nuestra historia contemporánea más reciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

A. Moreno; P. Olmos (2014): Quart de Poblet 1936-1939. Un poble de la rereguarda. [trabajo de investigación inédito]
A. Moreno; P. Olmos (2014): Exposició “La Colònia Escolar Villa Amparo” a Quart de Poblet. Revista La Linde (4 maig 2014), seccióEntre Linde y Linde..
C. Escrivà; R. Maestre (2011): De las negras bombas a las doradas naranjas. Colonias escolares 1936-1939. Eixam Edicions, València.
C. Escrivà; R. Maestre (2011): Els Horts Solidaris. Les colonies escolars de Picanya 1937-1939. Ajuntament de Picanya, Picanya.
Consejo Nacional de la Infancia Evacuada (1937): Children’s colonies. Paris.
J. Cervera (1911): Las escuelas por correspondencia en España y en el extranjero. Valencia.
REVA (2003): Setenta y cinco aniversario REVA: 1928-2003, Valencia.

 

HEMEROTECA
Diario Crónica, 4 de abril, 1937. Hemeroteca BNE
Diario La Vanguardia, 12 de enero, 1937. Hemeroteca La Vanguardia
Levante (edición Horta), 24 de abril, 2014: ‘Un hogar en Quart lejos de las bombas’.

 

ENLACES

 They still draw pictures. Mandeville Special Collections Library
 Les colònies d'infants evacuats. Museu Virtual Universitat de Barcelona

 

ABREVIATURAS

AMQP – Archivo Municipal de Quart de Poblet
BNE – Biblioteca Nacional de España
CDMH – Centro Documental Memoria Histórica

 

 

 

 

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