LA LINDE, 5-2015.

 Resultados: 

 

MATERIALES ETNOMALACOLÓGICOS DE LA HUAXTECA.

La cosmovisión de la concha y simbolismo en la Cultura Huaxteca de la Costa del Golfo de México.

 

Ricardo A. Valladares Villacorta. Lic. En Arqueología, Especialidad en Etnomalacología; Egresado de La Escuela Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México en el año 2000; Maestro en Educación Ambiental, Especialidad en Ecología Cultural; Egresado de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México en el año 2006.  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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RESUMEN.- La disciplina de la Etnomalacología es un componente esencial de la investigación arqueológica. Un Etnomalacólogo está entrenado en el reconocimiento, la excavación y la identificación de los restos de conchas marinas. También son capaces de ayudar en el laboratorio con la investigación de las conchas y caracoles y los artefactos recuperados. Los arqueólogos formados en etnomalacología han sido utilizados en muchas de las investigaciones arqueológicas, incluyendo en México, Estados Unidos y otros países. Junto con otros especialistas, un etnomalacólogo es capaz de proporcionar información de las técnicas de fabricación, así como de la cantidad del número de objetos y a qué tipo pertenecen, ya sean estos ornamentales o utilitarios. Extraordinarios objetos creados a partir de conchas y caracoles se encuentran en sitios arqueológicos en Meso América. Por lo general, estos son ofrendas de concha en tumbas de la elite. Evidentemente, el trabajo realizado en las conchas y caracoles fue un medio de vital importancia, especialmente para la creación de objetos con alto significado social y religioso.


PALABRAS CLAVE.- Etnomalacología, Etnomalacólogo, Meso América, Huaxteca


ABSTRACT.- The discipline of ethnomalacology is an essential component in the archaeological investigation. An ethnomalacologist is trained in the recognition, excavation and the identification of seashells remains. They are also able to assist in the lab with the investigation of seashell remains and the recovered artifacts found. Archaeologists trained in ethnomalacology have been utilized in many investigations, including in Mexico, United States, and other countries. Along with other specialists, an ethnomalacologist is able to provide information of the manufacturing techniques as well as the quantity of the number of objects made and to what type they belong, either ornamental or utilitarian. Extraordinary objects created from seashell are found in archaeological sites throughout Mesoamerica (Middle America). These are generally shell offerings found in elite tombs and in temple cache. Clearly, shell work was a medium of critical importance, particularly for the creation of objects with high social and religious significance.


KEY WORDS.- Ethnomalacology, Ethnomalacologist, Middle America, Huaxteca

 


La Concha y Simbolismo

La cosmovisión Prehispánica en Meso América se encontraba investida toda ella de un carácter esencialmente religioso, que buscaba explicar tanto la relación de los seres espirituales con la naturaleza como dar cuenta del conjunto de obligaciones recíprocas al que estaban sujetos los hombres y los dioses.


Los rituales religiosos tienden a compartir las siguientes propiedades:


- Son acciones que resultan de creencias originales y desarrolladas a partir de la inversión del principio de la asociación de ideas, “la creencia es la teoría y el culto ritual es la práctica”.


- Estas creencias en los dioses, con quienes los hombres guardan una relación de obligaciones recíprocas, en leyes de semejanzas y contacto, etc., integran una teoría sobre el funcionalismo real del mundo, es decir, se expresan en proporciones que describen al mundo tal y como se asume literalmente que es.


- Las razones que a los ojos de las personas fundamentan sus creencias en la existencia de los agentes operativos y en las leyes de semejanza y contacto como han sido descritas por diferentes especialistas en religión y que son las de: explicar, predecir y controlar el mundo.


- Los rituales religiosos han de entenderse entonces, como acciones enfáticamente instrumentales, como dispositivos de poder asequibles a ese errático filósofo que es el primitivo con el que operacionaliza sus creencias.


Teóricamente, los ritos se pueden dividir en dos, aunque en la práctica sean indistinguibles. Ya que en parte son realizaciones expresivas y simbólicas, la pronunciación dramática del pensamiento religioso, el lenguaje gestual de la teología. En parte son medios para relacionarse con, e influir en, los seres espirituales y como tales su intención es tan directamente práctica como cualquier proceso químico o mecánico, porque la doctrina y el culto se correlacionan como la teoría y la práctica (Taylor, 1924, II, p. 362).


Por religión, escribió Frazer (1993, p.78), “entiendo una propiciación y conciliación de poderes, superiores al hombre, que se dirigen y controlan el curso de la naturaleza y de la vida humana. Así, definida, la religión consta de dos elementos, uno teórico y otro práctico, a saber, una creencia en poderes superiores al hombre y un intento por aplacarlos y complacerlos”.

 

Cosmovisión y Usos de La Concha

La Cosmovisión de la Cultura Huaxteca, para la cual el cielo, el mundo medio y el inframundo constituían las tres secciones en que el universo se dividía en forma vertical, nos ayuda a entender el simbolismo de la concha y el caracol dentro de sus ofrendas.


“A causa de la relación que existe entre la concha y el agua ya sea dulce, o marina, esto hace que nuestro material se convierta en un elemento muy especial para que adquiera como tal un gran significado religioso, ya que el agua es indispensable para abarcar las actividades y necesidades básicas de cualquier sociedad y es por esta razón que se le encuentra asociada con el agua, en donde aparece como símbolo del líquido vital en el desarrollo de la vida humana. Se ha señalado que la concha, al estar relacionada con el agua, se convertía en un símbolo muy importante en el contexto religioso en tanto que el agua cubría las necesidades básicas” (Suárez, 1993).


Podemos mencionar que resulta de lo más razonable, que posiblemente las conchas y caracoles y los objetos que se obtienen de estas, hayan sido ofrendados a los dioses del panteón Huaxteco. El contexto en el cual se encuentran representados es por lo tanto religioso. “Una referencia sobre el uso de las conchas y caracoles dentro de la Huaxteca, se encuentra en los casos de las provincias de Tuchpan y Ctzicoac que ilustran de manera contundente el tributo dirigido hacia a Tenochtitlán desde la Huaxteca. En este caso 12,800 mantas ricamente bordadas de las cuales la cuarta parte (3200 unidades), con el diseño particular del caracol estilizado” (Ruvalcaba et. al, 1996, p.13).

 

“Cualquiera que sea el material empleado para la fabricación de diferentes objetos ornamentales, su estudio nos permite obtener datos de suma importancia sobre las formas de vestir y adornarse de los grupos humanos. Además, nos permite inferir información sobre el posible significado que pudieron tener como marcadores sociales y el papel de señalamiento jerárquico que pudieron desempeñar en las sociedades antiguas” (Suárez, 1974).


La interpretación sobre el uso de los elementos elaborados a partir de la concha y caracol son muy variados, aunque se desconoce la naturaleza de los criterios que fueron utilizados para conocer quiénes podían usar qué y el porqué de dicho uso. Los indicadores pueden ser muy variados, ya que los distintos ornamentos de concha y caracol, probablemente eran indicadores de diferencias con relación a la importancia religiosa, social y/o política al interior del grupo.


Se conoce el uso de los objetos de concha y caracol, dentro de la cultura Huaxteca, aunque es muy difícil de rastrear dentro del contexto arqueológico, esto a causa de la calidad y selección de material a ser trabajado y los estilos y técnicas de manufactura aplicados sobre él. Otro grave problema es la carencia de estudios realizados sobre dicho material en la zona bajo estudio, ya que no existe propiamente, a causa de que en las investigaciones llevadas a cabo hasta la fecha, los objetos de concha y caracol han sido colocados dentro de los apartados misceláneos, esto es cierto no solo para el área que nos ocupa sino también para Mesoamérica en general. Pero aún tomando en consideración dichos obstáculos, se ha podido llevar a cabo una diferenciación en el uso de la concha y caracol dentro de la cultura Huaxteca, la primera se encuentra presente en el contexto religioso del grupo antes citado y el otro como marcador social dentro del mismo.


16bPara López Austin, “los dientes caninos bien podrían estar relacionados a la fertilidad de la tierra. Lo anterior se menciona ya que en el material bajo estudio, se encontró un sartal compuesto de 3 caracoles del género Oliva y estos se encuentran asociadas a 3 caninos humanos, estos caracolillos están asociados a las corrientes de agua y a las deidades de dicho elemento” (López Austin, 1994). “Los caracoles del género Oliva también están relacionados a Tláloc y Chalchiuhtlicue” (Códice Telleranio-Remensis, T. VII), en estas deidades aparecen representadas como rematando la corriente de agua. “Las deidades del agua y la lluvia, como las antes citadas se representan con corrientes de agua, las que tienen como remate a los caracolillos Olivas, y cuentas de concha. La concha hace aquí su aparición como símbolo acuático, el cual siempre los acompaña y no como un símbolo propio de las deidades” (Códice Borbónico, pp.5-7). “Existe también una relación entre las semillas de las plantas cultivadas en el México Prehispánico y los caracoles o conchas, pues los informantes de Sahagún, describen a los dientes como huesos, como maíz cosechado, masa de maíz y como caracoles” (López Austin citando a Sahagún, 1992, p. 99).

 

 

 

 

 

 

 

 

Dentro de la colección de materiales estudiados existen tres ejemplares cuyos números de clasificación son los siguientes: 3-160-16269; 3-162-16271 y 3-556-3011, los cuales son pectorales y están asociados a diferentes deidades Mexicas, además de las Huaxtecas. Se conocen como “Ehecacózcatl”, o collar de viento, este tipo de pectoral se encuentra asociado a “Quetzalcóatl” que representa a Venus, la Tierra y el mar y al mismo tiempo a deidades estelares como “Tezcatlipoca” (Osa Mayor) y con “Mixcóatl” y a “Tlahuizcalpantechtli” (Dios del Lucero del amanecer. “En el Códice Borbónico, 1980, p.3) aparece como un emblema relacionado con “Ehecátl”, el viento “Quetzalcóatl” Serpiente Preciosa. A la par de este emblema se encuentra representado con orejeras de concha: “Epcololli”, Concha Torcida y collares de caracolillos del genero Oliva. Otra deidad que porta el mismo emblema es “Xólotl”, hermano gemelo de “Quetzalcóatl” y por lo tanto no es exclusiva de las deidades del viento. Estos objetos fueron elaborados a partir de caracoles, procedentes de la provincia malacológica del Caribe” (Suárez, 1998, p.115). “La forma que adoptó la elaboración del gasterópodo fue el una estrella de 7 puntas rematado este, por una estría de la espiral. En conjunto representa el movimiento en espiral, ya sea este ascendiente o descendiente, quizás asociados a remolinos marinos o tornados o huracanes que se generan en el mar” (Suárez, 1998, p.117). “En el viaje de Xólotl, como contraparte de “Ehecátl”, es quien penetra por la tierra o el mar al inframundo, espacio de los muertos y la noche” (Códice Borgia, 1980. p.65). Es de suma importancia mencionar, que en las representaciones del caracol cortado, presentes en el Códice Magliabechilano (fig. 1 y en la página 3 del códice Borbónico, fig. 1B), está asociado a Ehecátl-Quetzalcóatl y en la página 16 del códice Borbónico a Xólotl. Se observa el Ehecacózcatl, como un caracol cortado de 5 puntas (fig. 1C y 1D), sin embargo en la página 22, el emblema aparece representado como los ejemplos arqueológicos, un caracol cortado con 7 puntas. Suárez, “ha planteado que el emblema del caracol cortado era símbolo de mar muchos antes que del viento” (Suárez, 1998, p.123). En contextos arqueológicos han sido recuperados por Beyer (1933, p.185), para la zona bajo estudio, además de los exhibidos en la Sala del Golfo del Museo Nacional de Antropología. Los que han sido analizados se encuentran en la bóveda del mismo. También han sido recuperados en sitios del Occidente de México (Novela, 1995) así como en el sitio de Baking Pot en Honduras (Ricketson, 1931).


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También entre los objetos estudiados aparecen representaciones del emblema utilizado por las deidades estelares de la agricultura, etc., la "Yacameztli" o nariguera de La Luna. Aunque en la clasificación de la bóveda, se menciona como tope de atlatl, se le consideró que se trata de una nariguera. Este elemento adopta en general una forma de “U”, posee dos perforaciones en sus extremos superiores. Presenta 5 protuberancias en el contorno superior de la pieza. Si la comparamos con otros ejemplos arqueológicos, su característica atípica sería que la nariguera procedente de la Huaxteca no tiene los extremos superiores curvos y las protuberancias periféricas no son bilobuladas como las de los ejemplares excavados en el Templo Mayor, estas diferencias dan la distinción entre una nariguera Huaxteca diferente a las de las deidades tardías del Templo Mayor” (Velásquez Castro, 1998, p.127). Se tiene un ejemplo de disyunción simbólica, aunque se continuó conservando la forma típica de “U”, existen variaciones, lo cual puede indicar formas de hacer emblemas regionalmente. La diosa “Tlazoltéotl”, también porta dicho emblema y aparece representado en el Códice Tudela (1980, p.31-40); en el Códice Magliabechilano (1983:48V-59R); en el Tonalamatl de Aubin (1911, p.11 y 13). Este elemento se encuentra representado en una escultura de estilo Mexica, ubicada en el Castillo de Teayo.

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Entre los objetos de concha y caracol de la colección bajo estudio, se encontró otro elemento que había sido clasificado como un “Anzuelo” con el número 3-198-16308, pero que resulto ser un “Bezote”, la forma del objeto es curva con uno de sus extremos truncado (el extremo superior), que debió tener una sección rectangular como otros ejemplos arqueológicos.
Estos objetos aparecen representados en el Códice Tudela, Fig. 85V y en Códice Maglibechiano en mantas, en este códice se le denomina como “Tenzacatl” o Bezote del diablo, los personajes que utilizaban bezotes de concha y caracol, eran los guerreros, “Sahagún, narra que en la festividad en “Huey Tecuhilhuitl,” solo bailaban guerreros muy distinguidos quienes usaban “Bezotes” hechos de conchas “Hostias” (Ostras)”. (Sahagún, 1985, p.123).


“Estos emblemas pertenecían a “Huitzilopóchtli” (Relación de la Ciudad y provincia de Tezcuco, 1986, p.36) y de Tezcatlipoca (Ibíd. 54). Este ornamento también era usado por los maestros del Tepuchcalli, quienes se encontraban bajo el patronazgo de Tezcatlipoca”. (Sahagún, 1985:223).

 

Otro objeto presente en el material bajo estudio, es el pendiente que representa una síntesis del concepto “Cueva-Cerro”, es una pequeña mascara de 3 cm. x 2.5 cm. su número de clasificación es 3-194-16304 y ha sido clasificado como máscara colgante. Su forma por lo tanto sugiere una imagen sintética del concepto Cerro-Cueva, y además posee dos ojos circulares. El rostro fue calado en la porción media baja del ápice del bivalvo, por su forma casi triangular, sugiere la metáfora del cerro.

 

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Entre las cuentas de concha y caracol se distinguen representaciones de cráneos humanos los cuales miden 2.5 cm. x 2.5 cm. su número de clasificación es 3-93-9214. En conjunto posiblemente denotaban el culto a los muertos o los ancestros. Dicha característica iconográfica se encuentra documentada en escultura, con las deidades de doble rostro de estilo Huaxteco y en representaciones de sacerdotes en las procesiones de pintura mural en El Tamuín. El culto al cráneo se encuentra asociado también al sacrificio por decapitación, elemento tan común en los enterramientos Huaxtecos, en donde incluso se depositaba el cráneo en una vasija y esta era tapada por otra.

 

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El gran valor que los Huaxtecos otorgaban a la concha y caracol se observa en sus ornamentos, atuendos y cuerpos, por lo mismo, es muy probable que ello explique su vinculación con las clases gobernantes y, por lo tanto, sirvieron como una especie de marcador social; o hasta sus representaciones pictóricas (Códice Xicotepec, 1996, p.110) se perciben con una gran carga simbólica.


En El Tajín, los jugadores de pelota fueron representados con emblemas de concha, caracol, collares, pectorales y ajorcas, indicando así su asociación con la muerte por sacrificio en este juego ritual. Hoy conocemos que el emblema del "Ehecacózcatl", se encuentra relacionado con el viento, Venus, la Tierra y el mar, y a su vez con las deidades estelares tales como “Tezcatlipoca” (Osa Mayor) y con “Mixcóatl” (Las Pléyades). El Ehecacózcatl, o “Collar del Viento”, no es propio solamente de las deidades del viento, ya que también lo porta Xólotl, y Tlahuitzcalpantechtli, dios del lucero del amanecer, junto a este emblema generalmente se le representó con orejeras de concha, “Epcololli", Concha Torcida y collares de Olivas.

“Alvarado Tezozómoc, menciona que las Olivas como parte de los atuendos de los guerreros Huaxtecos, las utilizaban en la cintura para así imponer respeto y temor entre sus adversarios” (Crónica Mexicana: 314). “Estos pendientes de caracolillos fueron atributos bélicos, quizás al igual que el maíz, los hombres de armas pudieran representar fuerzas generativas que alimentaban y fertilizaban a la tierra, al morir sacrificados” (Velásquez Castro, 1998, p.121).


13Dentro de la cultura Huaxteca, al igual que otros pueblos costeros, la concha y caracol fueron utilizados en la manufactura de objetos de uso diario tales como las trompetas, así como objetos de lujo o suntuarios. Es de suponer que los moluscos estuviesen incluidos en la dieta de los Huaxtecos, hecho que se puede comprobar a partir de los concheros presentes en el área bajo estudio. Por su carácter misterioso y precioso, la concha y caracol tuvieron un uso muy amplio dentro de la Cultura Huaxteca el uso que más se les dio fue el ornamental, las cuales podían ser usados como ornamento o como ofrenda para los dioses, para este propósito las conchas y caracoles debieron ser seleccionadas con gran cuidado, lo cual como ya se ha mencionado nos permite inferir sobre un “grupo especializado de la concha, buzos y artesanos”, quienes eran los que escogían la materia prima para la elaboración de los objetos, aunque en un segundo plano lo fue también el utilitario.

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Estudio de los materiales arqueológicos-conquiológicos procedentes de La Huaxteca

Del análisis realizado en este trabajo, sobre la base de los resultados de los estudios arqueológicos y malacológicos de los investigadores que han trabajado y excavado en la región conocida como La Huaxteca en el Noreste de México, se presentan varias observaciones de importancia.

Este análisis produjo la necesidad de llevar a cabo estudios malacológicos más profundos, tomando en consideración que la totalidad de los objetos estudiados no son suficientes para llevar a cabo un estudio completo del material de concha en la región. Los elementos que integran la colección demostraron la existencia de sistemas de intercambio comercial local así como a larga distancia con el Golfo de México. Lo antes mencionado implica la presencia de sociedades con sistemas que utilizaron el material, en vista de que tenían una sociedad compleja cuya industria era de carácter autosuficiente y, por lo tanto, mantenía un excedente dirigido a la apropiación de productos de lujo (suntuarios), con los cuales se indicaba su poder. Para nuestro caso la distancia de la fuente de obtención de los materiales y tipo de estos, y el número de gentes quienes requerían de ellos pudo haber creado el patrón de intercambio local. Los artículos de lujo ya terminados como pulseras, cuentas, collares, pendientes de concha y caracol y objetos de culto como los empleados por la cultura Huaxteca pudieron haber involucrado relaciones de parentesco muy complicadas, aún quizás alianzas de matrimonio; por lo que es muy importante continuar con el estudio de los materiales de concha en la región.
De la misma manera se demostró que la concepción ideológica y simbólica de este pueblo era en muchos aspectos diferentes a la de las demás Culturas Mesoamericanas, aunque en algún momento dado, adoptó algunas de sus manifestaciones.


Con la información presentada en párrafos anteriores sobre los materiales arqueológicos-conquiológicos procedentes de La Huaxteca, se ha enfatizado el aprovechamiento tecnológico de diferentes especies marinas de pelecípodos y gasterópodos, los cuales fueron ampliamente empleados para la manufactura de objetos de uso ornamental así como utilitario, dentro de la zona que nos ocupa.


Cabe mencionar que a través de la realización de esta investigación se pretendió:


1. Caracterizar las localidades de Hacienda de Oviedo y Pánuco, Veracruz; Altamirano, Tamuín y Tanquián, San Luis Potosí, Tamaulipas. Sobre la base de los objetos manufacturados en concha y caracol procedentes de dichas localidades, llevando a cabo las comparaciones pertinentes y posibles, para así brindar una información general para el área (La Huaxteca) sobre el uso del material en la región, lo que se intentó lograr a través de su clasificación tipológica.


2. Resaltar la importancia del área y la región dentro de las que figuran los materiales provenientes de las localidades antes citadas, a través de sus objetos de concha y caracol.


3. Indicar de una manera concreta, para el caso de los objetos, los beneficios que se pueden obtener del material de concha arqueológico. Los beneficios que se pueden obtener son: rutas de intercambio en el ámbito local, regional y a larga distancia, la procedencia de los moluscos, la existencia de una industria conquiológica que manufacturaba objetos de conchas y caracoles especialmente ornamentales, que dominaba técnicas de percusión y desgaste. Las cuales pueden haber sido locales o no.


Ya que las conchas y caracoles fueron empleados por casi todas las culturas Mesoamericanas, es de lo más obvio que estos eran intercambiados de la costa hacia tierra dentro. Las conchas y caracoles han sido trabajados, esgrafiados y pulidos, por la Cultura Huaxteca, para crear objetos de gran belleza así como de gran importancia social y ritual, específicamente podemos mencionar las cuentas en forma de cráneos y los pectorales grabados.

 

GRAFICA DE CONCHAS
Gráfica del porcentaje de tipos de material malacológico estudiado

 

Uso Ornamental de las conchas y caracoles

Cuentas
La industria de las cuentas alcanza el 56.63% del total de nuestra muestra de ornamentos siendo las cuentas de collar las de mayor abundancia.


Dentro de las cuentas de collar la forma predominante fue la de disco, concluyendo así que este tipo de cuentas, era muy común en las localidades y por lo tanto que representa una característica general de su industria; a la categoría anterior le siguieron las cuentas de forma esféricas, cilindros, sección cuadrada, antropomorfas, ruedas, tubulares, tabulares y fitomorfas.

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Pendientes
En nuestro material los pendientes ocupan el 37.07% del total de los elementos elaborados en concha y caracol y es la categoría que sigue a las cuentas en cuanto a su cantidad. Se pudo observar que solo cuando se conservan la forma original de las conchas y caracoles se empleo una sola técnica que fue la del desgaste rotativo para la elaboración de las perforaciones; y que por el contrario, en el resto de la manufactura de pendientes las conchas y caracoles perdieron sus características originales, cambiando así su forma natural. Se emplearon por lo menos: la percusión, el desgaste y el pulido.


Cabe mencionar la importancia de la habilidad con la cual, en general, se realiza la perforación en estos objetos, sobre todo en los pendientes; en el material analizado se encontraron 5 clases de perforado, que son los que a continuación se mencionan: bicónica, cónica, cilíndrica, lenticular e irregular.


De estas, se presentaron varias tanto en las cuentas como en los pendientes al igual que en los pectorales, etc., mientras que la lenticular fue empleada exclusivamente en los caracoles Oliva. También por otro lado, en las localidades de donde provienen los objetos bajo estudio, hizo su aparición un estilo muy especial para la manufactura de los pendientes, el cual es el de los caracoles sin ápex, también se encuentran los caracoles a los cuales se le retiró totalmente la espira y que fueron generalmente empleados como cascabeles.

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Pulseras
En nuestro material las pulseras ocupan el tercer lugar con un 3.40% del total de los elementos elaborados en concha y caracol, es decir con 28 elementos y es la categoría que sigue a los pendientes en cuanto a su cantidad. Las técnicas de manufactura de las pulseras utilizadas fueron las de percusión y las de desgaste.

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Anillos
En nuestro material los anillos ocupan el cuarto lugar con un 0.85% del total, es decir con 7 elementos. Las técnicas empleadas para la elaboración de los anillos fueron el corte por percusión y el desgaste.

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Pectorales
En nuestro material los pectorales ocupan el quinto lugar con un 0.85% del total, es decir con 7 elementos. Las técnicas empleadas en la manufactura de los pectorales fueron dos: la percusión y el desgaste.

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Orejeras
En nuestro material las orejeras ocupan el sexto lugar con un 0.36% del total, es decir con 3 elementos. Las técnicas empleadas en la manufactura de los pectorales fueron dos: la percusión y el desgaste.

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Tapaderas de Orejeras
En nuestro material las tapaderas de orejeras ocupan el séptimo lugar con un 0.36% del total, es decir con 3 elementos. Las técnicas empleadas para la manufactura de estas piezas fueron la percusión y el desgaste.

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Narigueras
En nuestro material las narigueras ocupan el octavo lugar con un 0.12 % del total, es decir, con 1 solo elemento. Las técnicas empleadas para la manufactura de esta pieza fueron la percusión, desgaste y pulido.
Bezotes


En nuestro material los bezotes ocupan el noveno lugar con un 0.12% del total, es decir con un solo elemento. Las técnicas empleadas en la manufactura de esta pieza fueron posiblemente el corte, desgaste y pulido.

 

Uso Utilitario de las conchas y caracoles

Trompetas
En nuestro material solamente encontramos dos elementos pertenecientes al uso utilitario los cuales ocupan el 0.24% del total, es decir 2 trompetas los elementos, por cierto un número muy escaso dentro del material estudiado.

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Las especies empleadas de gasterópodos para la manufactura de trompetas que se mencionan provienen de la Costa del Golfo. Esto por lo tanto nos muestra que las gentes de la costa aprovecharon de la mejor manera la materia prima que tenían a su alcance.

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Las especies de moluscos que conforman la colección bajo estudio pertenecen a 5 bivalvos y 7 gasterópodos:


Aequipecten Gibbus
Anadara Gray
Busycom Perservum
Charonia Variegata
Conidae
Coue’s Spindle
Glycymeris Gigantea
Múrex sp
Oliva
Polinices Duplicatus
Xancus angulata (Turbinella)
Strombus Gallus


Debido a que estas especies encuentran su hábitat a grandes profundidades, en costas alejadas, en lechos marinos fijos, en el fondo del mar o en riscos, es de suponer que para la obtención se requirió de buzos, nadadores o pescadores especializados, estos pudieron ser en un inicio los mismos artesanos que trabajaban la concha dentro de la región.


Resumiendo nuestras conclusiones podemos decir que el estudio realizado sobre los materiales depositados en la Bóveda del Museo Nacional de Antropología proporciona un conocimiento un poco más amplio sobre la clase de objetos malacológicos que es posible encontrar en los contextos arqueológicos. Gracias a su análisis se ha podido comprobar que las técnicas empleadas en el proceso de manufactura han sido la percusión, el desgaste y el pulido al igual que una combinación de estas, mismas que dieron origen a diferentes artefactos tales como: anillos, cuentas, pulseras, pectorales, pendientes, orejeras y tapaderas de orejeras, trompetas, bezotes y narigueras.

 

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