LA LINDE, 1-2013.

El Estrato Impertinente:

 

EL JARDÍN DEL ANTIGUO HOSPITAL DE VALENCIA...

Y EL ARTE DEL OLVIDO

Víctor M. Algarra Pardo  

 

Malos tiempos para la memoria histórica ¿tal vez alguna vez los hubo buenos? Parece absurdo que cada generación deba reinventarse a costa de obviar, cuando no despreciar, su pasado, su legado. En términos ecológicos diríamos que es un mal gasto de energía no aprovechar ni las estructuras, ni cuanto menos los conceptos que nos brinda el patrimonio acumulado siglo tras siglo en nuestras ciudades.

En el jardín del antiguo Hospital General de Valencia ha pasado de nuevo la apisonadora, aunque esta vez disfrazada de flores y plantas. Glosar la historia y el valor patrimonial del antiguo hospital por parte de un profesional con cierta experiencia es tarea fácil, pues pocos conjuntos cuentan con tantas imágenes históricas, documentos de archivo, excelentes trabajos de registro arqueológico e histórico y fotografías de lo que fue y de cómo fue demolido.

 

ARV MP 518 Ao 1749   copia

                 Plano del Hospital General de 1749. ARV. MP. 518


Hospital

                     El Hospital General de Valencia en el plano de Tomás Tosca, año 1704. AHMV


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                          Fotografías del antiguo Hospital General antes de su derribo. Álbum del Hospital General, año 1927. ADPV


 Desde aquel Hospital dels Innocents e Folls (locos) de 1409, primer manicomio (en su concepto “moderno”) del Occidente medieval, hasta el Hospital General de 1512, fue acumulándose un rico patrimonio en el área sudoeste del recinto amurallado de Valencia. Un rico patrimonio sobre todo de arquitectura hospitalaria, con sus dos enfermerías o quadras renacentistas de plantas cruciformes, a la vanguardia en su momento en organización asistencial y con un valor arquitectónico de primer orden. Una de las enfermerías se conserva parcialmente y la otra fue demolida, décadas más tarde excavada arqueológicamente y vuelta a obviar bajo el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (Muvim). Pero además en el área del antiguo hospital se acumulaban otras piezas singulares, como la iglesia y capilla del Cristo de la Agonía, claustros, un cementerio, áreas con todo tipo de servicios y restos anteriores de patios-huerto de época gótica.

Llegado el año 1958 casi todo se vino abajo en un episodio más de la especulación urbanística. Un relato casi a tiempo real ha sido expuesto de forma valiente por Mercedes Gómez-Ferrer, profesora de Historia del Arte en la Universidad de Valencia.


1971 Antiguo hospital

                       Demolición de los años 60. Fuente: http://juanansoler.blogspot.com.es

 

La radiografía de la infamia cuenta con todos los actores de un relato cinematográfico. Los políticos inductore; los técnicos teóricos y ejecutores;  y el corifeo, en el que no faltó ni el estamento religioso, con el arzobispo a la cabeza, ni el cultural, con un insigne arqueólogo, tal vez más conocedor de un patrimonio mucho más pretérito que los seiscientos años de Historia que aquí se barajaban. Todos ellos, en connivencia, justificaron el derribo por su “probado” escaso o nulo valor patrimonial. La salvación del reo llegó en el último momento en forma de declaración de Conjunto Histórico-Artístico (1963), pero para entonces ya había caído la guillotina. Resultado: un gran escombro del que sólo se salvó la actual biblioteca del Hospital (parte de una de las enfermerías en crucero), la capilla del Capitulet de la Real Cofradía de Nuestra Señora de los Inocentes, Mártires y Desamparados, alguna portada antigua, basamentos de columnas... y poco más.

Las fincas prometidas tras el derribo tampoco llegaron y durante años un jardín bastante desarticulado se impuso.

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                     Durante años fue un parque vivo pero carente de ordenación.


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                  Antigua enfermería, hoy biblioteca pública, en el jardín a la espera de reforma.


Más tarde se consiguió un magnífico espacio para Biblioteca Pública. Después llegó el Muvim. En paralelo se investigó y se llegó a conocer en su justa medida el valor del conjunto, se publicaron libros muy documentados que no suelen llegar al conjunto de la ciudadanía y, por fin, se recuperó el jardín.

Ahora, si miramos la foto aérea del google y, eso sí, llevamos en la cartera junto al DNI el impresionante plano de 1749 del hospital podemos reconocer o más bien imaginar ciertas trazas antiguas. Una línea de baldosas (y no ciertamente amarillas) en el pavimento nos rememora (creo) el paso del agua de un brazo de la acequia de Favara sin ningún tipo de indicación alusiva. Un sótano (homenaje al ladrillo) nos recuerda la iglesia demolida y unas columnas en fila pretenden recuperar un ala del crucero de la “quadra del mal de siment” (sífilis) de 1588. El proyecto del actual jardín, ahora ya “ejecutado” (al reo), es un ejemplo de falta de interés por integrar los restos arqueológicos (da igual el grado de conservación que tuvieran), con el justo y deseado disfrute de un espacio lúdico de jardín urbano. Criterios de puesta en valor y técnicas para transmitir el patrimonio hay unos cuantos, sólo es necesario reflexionar, tener sensibilidad y ganas de actuar. Y junto a la no integración, afán por no difundir. Cuando algo se oculta, aunque se camufle entre flores, se ahonda un poco más en el desarrollo de sociedades poco articuladas, sin bases para estimar su entorno y, por ello, poco o nada comprometidas con algo que, a la fuerza, se le hace ajeno e impersonal.

La historia se ha de contar, con sus luces y sus sombras. No se puede cargar con el peso a las espaldas de los desaciertos de un momento, ni solazarse eternamente con los aciertos. En el caso del Hospital General, una vez contada y mostrada su historia se debería pasar página y disfrutar de sus restos junto a las rosas y las esparragueras, pero no ha sido así.

De nuevo una oportunidad perdida, un silenciamiento de la memoria histórica y un desprecio por el legado de todos. Ni un humilde cartelito indica lo mucho que allí hubo.

Parece que todavía no han llegado buenos tiempos ni para la lírica, ni para la historia.

 

El reflejo del Hospital en el jardín actual:

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Para saber más…. Imprescindibles son los libros de:

- Rosselló, M. y Soriano, R. (coord.), 2002: De hospitium, folls i malalts: L’Hospital General de València. Ajuntament de València

- Gómez-Ferrer, M, 1998: Arquitectura en la Valencia del siglo XVI: El Hospital General y sus artífices. Valencia

-TROPÉ, H., 1994: Locura y sociedad en la Valencia de los siglos XV al XVIII. Historia Local, 18. Diputación de Valencia.

- HINOJOSA, J. (Ed.), 2012: Hospital General de Valencia 1512-2012. Cinco siglos de vanguardia sanitaria. Valencia. Y en especial los artículos de J. Hinojosa, “Tiene Valencia un hospital famoso….”, de Gómez-Ferrer, M. “Las arquitecturas del Hospital General de Valencia” y “La manzana del antiguo Hospital General: desde su demolición hasta su traslado al emplazamiento actual” y de Rosselló, M. y Soriano, R “La intervención arqueológica en los terrenos del antiguo Hospital General de Valencia”.

- Una estupenda selección de imágenes antiguas se puede disfrutar en el blog de Juan Antonio Soler Ases, 2 de febrero 2012, Valencia Historia Gráfica: “El Nano del carrer En Llop, portales y el antiguo Hospital”. http://juanansoler.blogspot.com.es




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