LA LINDE, 6-2016.

El Estrato Impertinente:

 

 

LA EXPERIENCIA DE SENSIBILIZACIÓN PATRIMONIAL DEL COLECTIVO "SALVEM EL PALAU DE BENISSUERA".

 

Josep R. Segarra y Sabrina del Val

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El presente artículo trata de dar a conocer la experiencia de la plataforma “Salvem el Palau de Benissuera” en la campaña desarrollada durante seis meses para denunciar el estado de abandono del Palacio de los Bellvís, hasta hace pocas fechas propiedad del Banco de Sabadell. La campaña ha culminado –en una primera fase, al menos- con la donación del inmueble al Ayuntamiento de Benissuera.


Benissuera es una localidad de unos 200 habitantes, situada en la comarca de la Vall d’Albaida (Valencia), a orillas del rio Albaida (la cuenca del rio actualmente está integrada en la Presa de Bellús construida en 1995). Aunque históricamente este pueblo compartió con otras localidades cercanas un sistema de acequias de construcción musulmana (ahora abandonadas y parcialmente perdidas), el paisaje es básicamente de secano. La crisis de la agricultura minifundista tradicional y la proximidad de centros industriales secundarios ahora en decadencia, ha condicionado negativamente el desarrollo local. Desde hace décadas Benissuera ha perdido habitantes lentamente, el nivel de envejecimiento de la población es muy alto y en la actualidad un porcentaje no desdeñable del casco urbano está integrado por casas cerradas o que tienen usos de segunda residencia (aproximadamente un 37 % de los inmuebles del núcleo antiguo y principal).


En la coyuntura alcista de la década anterior, en Benissuera se aprobó un proyecto urbanístico que debía desarrollar la empresa MECANO S. L. que adquirió el Palacio de los Bellvís. La frustración de este proyecto y la crisis económica a partir de 2008 dejó la propiedad del Palacio, después de un proceso concursal, en manos del Banco de Sabadell y de su empresa filial SOLVIA. Durante el tiempo transcurrido desde la venta del Palacio por sus antiguos propietarios hasta el presente, el estado de conservación del edificio ha empeorado de manera alarmante. La degradación del Palacio ha suscitado la campaña “Salvem el Palau de Benissuera” y, dada la pérdida de valor de mercado del inmueble, también ha condicionado la donación del edificio.

 

Contexto patrimonial e histórico

El Palacio de los Bellvís es un edificio de planta cuadrada (27×25 m), provisto de un huerto adyacente y un cercado de aproximadamente 15.000 m². Desde 2002, este edificio tiene consideración de Bien de Interés Cultural (B.I.C.) con la categoría de Monumento, por la Disposición Adicional 2ª de la Ley de Patrimonio Histórico Español y la Disposición Adicional 1ª de la Ley de Patrimonio de la Comunidad Valenciana con registro en el inventario del Ministerio de Cultura R-I-51-0010577.



Fig. 1

Vista aérea de Benissuera (hacia 1995).


Aunque de momento no se ha podido comprobar documentalmente, un análisis arqueológico de los principales elementos arquitectónicos del edificio permiten afirmar que el Palacio de los Bellvís data de la primera mitad del siglo XVI. Por comparación con otros inmuebles de similares características, como el Castillo-Palacio de Alaquàs, el Palacio de Benissuera responde a las características de las casas fuertes señoriales valencianas de los siglos XV y XVI: edificio de planta cuadrada y patio central, con práctica ausencia de vanos, aspecto de fortaleza y con dos torres que franquean la fachada principal. Otros elementos que permiten aproximar la cronología constructiva son los siguientes: el tipo de tapia con que están construidos los muros, los arcos rebajados de los zaguanes y de la logia, la portalada con arco de medio punto formado por quince dovelas y escudo de armas y los azulejos de cerámica encontrados en las fachadas datados entre 1450 y 1530.


El Palacio fue propiedad de los Bellvís hasta la segunda mitad del siglo XIX. Este era un linaje de caballeros establecidos en la ciudad de Xàtiva desde la baja edad media, en origen emparentados con los Bellvís de Montcada, marqueses de Bélgida. Los Bellvís, señores de Benissuera, no consiguieron acceder a la nobleza titulada hasta finales del siglo XVIII, cuando heredaron el título de condes de Casal y, ya establecidos en Valencia, entroncaron con linajes de la nobleza cortesana como los Balda, marqueses de Valparaíso.


Existe constancia documental de que, desde el siglo XV, los Bellvís tenían jurisdicción alfonsina sobre Benissuera, Torralba, Vistabella y Colata, alquerías situadas dentro del término general de la ciudad de Xàtiva. Todas estas alquerías fueron lugares de moriscos hasta la expulsión de estos en 1609. En el siglo XVII, Benissuera fue la única alquería bajo jurisdicción de los Bellvís repoblada con éxito por familias de cristianos viejos que trabajaban para los señores del pueblo. En 1874-77 las propiedades de los Bellvís –para entonces ya condes de Casal y con los apellidos Villarrasa de Verastegui- en Benissuera pasaron a los Colomer, vizcondes de San German, cuyo escudo con el anagrama de la familia se halla en uno de los arcos del patio de luces del Palacio.


A juzgar por las propiedades que los señores conservaban en Benissuera todavía en el siglo XX, es posible que los Bellvís consiguieran consolidar el dominio pleno sobre las propiedades después de la repoblación del siglo XVII. Aunque lo más probable es que el proceso de concentración de la propiedad se diese en la etapa de desarrollo capitalista del Ochocientos. Se trata de fenómenos socioeconómicos que no han sido estudiados en profundidad para este caso. Aun así, se puede afirmar que estamos ante una serie de circunstancias históricas que a largo plazo han condicionado negativamente el desarrollo local, al menos en comparación con localidades vecinas. Todo apunta a que las economías campesinas de Benissuera no pudieron aprovechar la etapa de desarrollo agrario del siglo XVIII por el peso de la fiscalidad señorial y en la centuria siguiente, una vez desaparecida la jurisdicción señorial, el pueblo fue prácticamente un monocultivo terrateniente lo cual debió condicionar profundamente las dinámicas políticas y económicas locales. 

A nuestro juicio, estos antecedentes históricos son importantes para entender la percepción del Palacio como bien patrimonial hasta prácticamente nuestros días. Antes del desarrollo industrial en la comarca, que se produjo de manera masiva en la década de 1960, el Palacio representó un factor de poder a escala local y a la vez una fuente de recursos (puestos de trabajo, tierras y casas en arriendo etc.). En la experiencia cotidiana de muchos vecinos de Benissuera, el Palacio fue un elemento de dominio, aunque fuese de un modo simbólico. Paralelamente las instalaciones del Palacio, en particular una sala de teatro y los jardines, fueron elementos de aprovechamiento comunitario que ha podido alimentar una memoria sentimental persistente entre las generaciones mayores.


En un pueblo que, desde el siglo XVIII, nunca ha superado un umbral demográfico de quinientos habitantes, los antecedentes históricos reseñados han tenido un peso muy importante –aunque con efectos ambivalentes- en la memoria colectiva local, en proporción comparable al impacto del Palacio en el paisaje local.

 

La campaña “Salvem el Palau de Benissuera”

La plataforma “Salvem el Palau de Benissuera” no es un colectivo legalmente constituido aunque sí que ha funcionado con cierto espíritu de mutualismo informal. Este colectivo ha contado con la acción sostenida de un grupo reducido de tres o cuatro personas a través de redes sociales, organizando concentraciones en el pueblo o escribiendo en la prensa para denunciar el problema que representa el abandono de estos bienes de valor histórico y patrimonial. Además, han colaborado en estas acciones una decena de personas que han asistido a reuniones, han difundido el eslogan de la campaña y han estimulado de manera constante la movilización entre los vecinos y vecinas y más allá. Hay que añadir la colaboración desinteresada de periodistas, restauradores, arquitectos o arqueólogos que han prestado su apoyo a esta campaña dando a conocer su lema.


Creemos importante ofrecer estos detalles porque, aunque no figuraba entre los objetivos explícitos (o conscientes) de la movilización, uno de los efectos más saludables de la misma ha sido la creación de una sociabilidad con fines culturales y cívicos de las generaciones más jóvenes que, por motivos laborales o de residencia, habían experimentado un alejamiento de la vida social local.


Habría que distinguir dos vertientes distintas de la campaña. Por un lado, la campaña “Salvem el Palau de Benissuera” busca la recuperación patrimonial del Castillo – Palacio de los Bellvís, un objetivo que, evidentemente, se plantea a largo plazo. Por otro lado, la campaña también ha buscado la movilización cívica de los vecinos y vecinas, así como de otros ciudadanos que han prestado su apoyo, a favor de una causa que comporta un compromiso público que excede las cuestiones de interés personal. Se trata de dos objetivos que no se pueden separar.


Desde nuestro punto de vista, el valor de los bienes patrimoniales no es un dato inmanente a la antigüedad y prestigio cultural de determinados elementos arquitectónicos, sino un producto de la valoración social de los mismos. La proliferación de movimientos de defensa del patrimonio en nuestra sociedad tiene que ver con cambios culturales contemporáneos profundos. Como han señalado autores como Andreas Huyssen (2002), la búsqueda de estabilidad en unas sociedades marcadas por la fluidez y el desarraigo puede conducir a una concepción museizada y acrítica del pasado (lo cual ha tenido efectos deplorables en la restauración de algunos cascos históricos). Pero fenómenos de este tipo, como la lucha por el patrimonio o por la memoria colectiva, también contiene un potencial ciudadano. En nuestra opinión, esta perspectiva ofrece la posibilidad de pensar el patrimonio como una construcción cultural colectiva. En este último sentido, como se deriva del trabajo de Raphael Samuel (2008), los movimientos de lucha por la recuperación del patrimonio lleva a muchas personas a comprometerse con causas cívicas, vinculadas al valor de lo público y a proyectos de desarrollo sostenible.


Desde esta perspectiva, lo que hemos intentado desde el colectivo “Salvem el Palau de Benissuera” ha sido crear un tipo de movilización abierta a través de las redes sociales pero con una base local. En este sentido, iniciativas como invitar a los vecinos y vecinas a reflexionar en voz alta sobre el lugar del palacio en sus vidas personales y en la vida local ha contribuido a estimular la valoración social del patrimonio.

Fig. 2

Estos testimonios han sido difundidos a través de la cuenta de Facebook S.O.S PALACIO DE BENISUERA (https://www.facebook.com/Palacio Benisuera/) dentro de la campaña “da la cara” basada en la publicación de fotografías de personas con el cartel del lema “Salvem el Palau de Benissuera”. Esta campaña, que ha conseguido reunir centenares de personas que, con su imagen, han prestado su apoyo a nuestra campaña, ha sido un gran éxito por su impacto en el proceso y por su efecto sobre la movilización local.


Asimismo, esta campaña ha suscitado el interés y el apoyo de periodistas a través de periódicos (Levante EMV, VilaWeb Ontinyent, L’Informador), de la televisión (La Sexta Noticias, emisión 16.10.2015) o de la producción de un documental sobre la experiencia de nuestro colectivo que se encuentra en fase de realización.

Fig. 3

Respecto a todo este movimiento, el papel de la información histórica y arqueológica, con la ayuda del Instituto de Estudios de la Vall d’Albaida así como del Ayuntamiento de Benissuera, ha cumplido una función de sensibilización y por tanto de movilización. La realización de charlas o la publicación en la cuenta de Facebook o en la prensa de aspectos relativos a la antigüedad del Palacio o a la historia del linaje de los Bellvís ha ayudado a abrir una reflexión sobre los posibles usos turísticos asociados a la recuperación del Palacio. En este sentido, creemos necesario subrayar que la función de la historia en este caso no ha buscado simplemente informar de un supuesto valor preestablecido del bien patrimonial, sino ofrecer elementos para que los vecinos y vecinas vean su entorno de un modo diferente y sobre todo para que se sientan implicados en la defensa del mismo. 

 

Bibliografía

Andreas HUYSSEN (2002), En busca del futuro perdido: cultura y memoria en tiempos de globalización, México, Fondo de Cultura Económica.


Raphael SAMUEL (2008), Teatros de la Memoria. Volumen 1: Pasado y presente de la cultura contemporánea, València, PUV.


Sabrina DEL VAL MOLLÁ, “Palacio de Benisuera SOS”, L’Informador, Nº 731, Dissabte, 3 d’octubre de 2015.


https://www.facebook.com/Palacio Benisuera/


http://www.atresplayer.com/television/noticias/lasexta-noticias/noticias-2/2015/octubre/dia-16...


http://ontinyent.vilaweb.cat/noticies/palau-de-benissuera-que-queda-per-salvar/


http://ontinyent.vilaweb.cat/noticies/palau-salvat/


http://ontinyent.vilaweb.cat/noticies/salvar-el-palau-de-benissuera/

 

 

 

 

 

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