LA LINDE, 7-2016

Arqueología Pública:

 

 

ENTREVISTA A PAULA JARDÓN

 

Centre de Didàctica del Patrimoni

 

(Universitat de València)

 

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 Entrevista realizada por Antonio Vizcaíno Estevan en julio de 2016

 

 La didáctica sigue siendo una de las asignaturas pendientes de la arqueología, así como de otras muchas disciplinas que trabajan con el patrimonio. A pesar de la función que se le presupone como facilitadora del diálogo entre los profesionales, la sociedad y el pasado, todavía hoy sorprende la escasa profesionalización y la precariedad con que es llevada adelante. Esta situación es en gran medida herencia de una manera hermética de entender la arqueología, según la cual la principal y casi única responsabilidad de los arqueólogos es producir conocimiento científico sobre el pasado y recuperar sus huellas materiales. En cambio, la comunicación y la adaptación de los discursos históricos para hacerlos accesibles a la ciudadanía es visto como algo accesorio y, por tanto, prescindible. De ahí que la didáctica se haya convertido en una especie de cajón de sastre donde cabe un poco de todo y donde, lamentablemente, casi todo vale: formación escasa o nula, falta de reflexión, consideración generalizada de que cualquiera puede hacerla –sobre todo cuando el trabajo en la arqueología “al uso” escasea-, etc.


Pero, a pesar de que aún queda mucho trabajo por hacer en el plano teórico y en el práctico, no son pocas las iniciativas que han apostado con decisión por una didáctica del patrimonio rigurosa. Y lo han hecho tanto desde el mundo de la empresa como desde las instituciones públicas. En el volumen 4 de La Linde tuvimos ocasión de conocer, de mano de varios especialistas, cuál es el estado de la didáctica en España. Y dado que es un tema que consideramos esencial para el futuro de la profesión, en este número hemos querido contar con las reflexiones de Paula Jardón, profesora del Departament de Didàctica i Organització Escolar de la Universitat de València. Le hemos preguntado sobre el todavía joven Centre de Didàctica del Patrimoni, del cual es coordinadora, y esto es lo que nos ha contado. ¡Tomad buena nota porque la iniciativa promete!

 

 - En primer lugar nos gustaría saber cómo surge y quién hay detrás del Centre de Didàctica del Patrimoni (CDP).


Este centro surge a iniciativa del Institut Universitari de Creativitat i Innovacions educatives de la Universitat de Valéncia, como continuación de la amplia trayectoria de investigación y desarrollo ligada a la acción pedagógica en museos y espacios patrimoniales de sus investigadores. Un Instituto de investigación en la universidad es un espacio interdisciplinar en el que convergen investigadores procedentes de diversos campos, con distintas miradas. Por ello es posible trabajar sobre cuestiones complejas que repercuten en diversos ámbitos y desarrollar aproximaciones al conocimiento creativas y novedosas.


El centro surge a partir de mi propuesta de incorporar los recursos de la empresa Darqueo estudio y difusión del patrimonio como base para el desarrollo de investigaciones y de formación en el ámbito universitario, y también de transferencia a la sociedad de este conocimiento. Fue decisivo el apoyo de los profesores Francesc Hernández Dobón (Sociología), actual director del Instituto, y Ricard Huerta (Didáctica de la expresión artística), director del Màster de Museos, así como de otros miembros del instituto: Ricard Silvestre (Didáctica de la expresión artística), Anacleto Ferrer (Filosofía), Mª Carmen Bellver (Teoría de la educación)…



-A la hora de llevar adelante la iniciativa, ¿teníais como referente alguna institución o entidad similar que, por su trayectoria, considerabais ejemplar?


Existen otros centros de investigación que trabajan la didáctica en los museos y en el patrimonio pero pocos que tengan esta orientación interdisciplinar; en la que se conjuga pedagogía, arte, arqueología, antropología, turismo… Podría citar el de la universidad de Roma Tre o el del Instituto tecnológico de Oporto, pero hay más y no son homogéneos en su diseño, ya que es una orientación relativamente reciente.


En la práctica encontramos aplicaciones más multidisciplinares. Es decir, existen especialistas de arte que trabajan la didáctica, educadores sociales que trabajan el arte, arqueólogos que se dedican a la didáctica, departamentos de turismo que también lo son de patrimonio… pero pensamos que el desarrollo de investigaciones al respecto aún es escaso, porque los profesionales carecen de la distancia y a veces de bases teóricas que les permitan reflexionar desde fuera sobre su acción, y los investigadores se centran en cuestiones muy concretas o alejadas de la práctica diaria. Pretendemos facilitar ese diálogo.

 

-¿Cuáles son las principales líneas de trabajo que se plantea en CDP?


Los objetivos son investigación, formación y transferencia desde un planteamiento de colaboración con otros departamentos de la universidad y con entidades públicas y cívicas. Las líneas en las que hemos empezado a trabajar son: la investigación en modelos de difusión desde un paradigma de participación, la formación de la ciudadanía y de los futuros profesionales a partir de la experiencia que tenemos de los últimos 25 años en la gestión y difusión del Patrimonio en el ámbito público y privado, y la relación con entidades y colectivos que están implicados en el patrimonio o pueden estarlo.


También estamos explorando posibilidades de desarrollar proyectos con entidades de otros países de Europa.

 

-En el caso concreto de tu trayectoria como profesional de la didáctica, constatamos una clara apuesta por iniciativas que buscan la emancipación ciudadana en la gestión e interpretación del patrimonio. ¿Es ésta una línea prioritaria del CDP?


Esta es una de las líneas, claramente, y es en la que yo personalmente pongo mi empeño. Hace años se pensaba en la divulgación como comunicación unidireccional entre los “sabios” y el “vulgo”, la cultura tenía un mayor componente elitista, porque, entre otras cosas, muy pocos accedían al conocimiento del patrimonio cultural. Con la mejora de los sistemas educativos, fundamentalmente en los países del primer mundo, se amplía la capacidad de transferencia. Pero la asignatura pendiente es democratizar el conocimiento, no solo como contenido, sino sobre todo como elemento de reflexión comunitaria. Nuestras democracias necesitan de ciudadanos críticos, y el pasado, materializado en el patrimonio, nos ofrece valiosas claves. Por otro lado el patrimonio es común, por lo que conocerlo, desarrollarlo y tomar decisiones sobre el mismo es un derecho de la ciudadanía. Incluso en la investigación la mirada experta no ha de ser la única, sino que se puede enriquecer con las de otras personas que pueden plantear preguntas a los investigadores sobre lo que consideran clave para comprender el presente o actuar sobre él.

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Otras líneas preexistentes en el Instituto de creatividad son también básicas para desarrollar esta. Por ejemplo el Máster de Museos, o el Máster de Teatro aplicado (antes el postgrado de Teatro y Educación) ofrecen líneas de investigación y de aplicación práctica comunes, por lo que tenemos muchas sinergias en todos los ámbitos: desde los referentes de Freire respecto a la cultura inmaterial y la alfabetización, o el Teatro del Oprimido de Augusto Boal…


Este año se propone un título propio desde el IUCIIE, el título de Expert Universitari en Falles i Creativitat, que incide en el estudio del patrimonio material e inmaterial de las fiestas de Valencia.

 

-Uno de los puntos fuertes del estudio del patrimonio es la perspectiva multidisciplinar, pues la antropología, la arqueología, el turismo, la historia, la sociología y la didáctica, entre otras, tienen mucho que aportar. Sin embargo, no es tan habitual que los proyectos la tengan en cuenta. ¿De qué manera piensas que el CDP podría contribuir a fomentar esa perspectiva dentro del ámbito universitario?


Necesitamos más interrelación, interdisciplinariedad. En el IUCIIE hay miembros de diferentes áreas, pero aún podríamos interactuar más con otros campos y sobre todo con investigadores que ya trabajan estos temas en nuestra universidad y en universidades vecinas. A veces se multiplican las iniciativas y nos encontramos que con días de diferencia se realizan seminarios o jornadas que nos interesan a todos y a los que a veces no podemos acudir, pero hemos de aprovechar las sinergias, o sea que además de mejorar la comunicación, se trataría de formar grupos de trabajo. Ya estamos colaborando con interlocutores de diferentes áreas para crear redes.

 

-¿Con qué otras instituciones, organismos o colectivos colabora o piensa colaborar el CDP para llevar adelante sus propuestas?


Ya hemos empezado a colaborar y presentar propuestas de trabajo en diferentes ámbitos:


- En la investigación en la difusión del patrimonio y de los proyectos de investigación arqueológica, por ejemplo: investigación en didáctica y desarrollo comunitario en las acciones de arqueología participativa de los yacimientos de El Salt (Alcoy) y Santa Maira (Castell de Castells) en colaboración con los equipos de investigación arqueológica de la Universidad de la Laguna y de Valencia.


- También junto con miembros del grupo CREARI de nuestro instituto tenemos un proyecto sobre los entornos de la educación formal, no formal e informal, que se ha plasmado en las Jornadas “Informales” que se realizaron este año en el IVAM, y el Seminario de Creatividad e Innovación educativa para el desarrollo de la cátedra UNESCO, ambos organizados por Amparo Alonso y Ricard Huerta.


- La participación en el proyecto GENDAR de la Junta de Andalucía nos ha permitido colaborar con la Universidad de Jaén en la formación de maestros y maestras con perspectiva de género y con el Museo de Prehistoria de Valencia.


- La formación de profesionales de diversos campos: Pedagogía, Filosofía, Educación Social, Magisterio, Máster de Secundaria, Historia, Historia del Arte y Turismo. Estamos trabajando en la firma de convenios para el diseño de cursos de formación adaptados a las necesidades actuales en museos, asociaciones cívicas y turismo cultural. Hemos recibido propuestas para ofrecer recursos para la formación en diferentes titulaciones y para la formación continua del profesorado de otras etapas educativas y este año colaboramos con la Facultat de Geografia i Història i el departament de Prehistòria i Arqueologia en la ejecución de una Jornada Ibera. También participamos en las Jornadas Literatura i Patrimoni (Sagunt) de la Xarxa Geografies Literàries de la Facultat de Magisteri.


- La colaboración con museos, municipios y otras Instituciones para el desarrollo de investigaciones y modelos de acción se ha plasmado este año en el I Ciclopasseig per l’Horta que se organizó en la Xarxa d’Entitats pel Patrimoni, de la que formamos parte. Nos gustaría ampliar este trabajo conjunto mediante las prácticas del alumnado y crear red con el profesorado de las titulaciones que se relacionan con el Patrimonio cultural. Por otro lado, formamos parte del equipo de Frades Arquitectos que va a trabajar próximamente en la remodelación de algunas salas del Museu de Prehistòria de Valencia.

 

-Sabemos que es una pregunta compleja y difícil de responder en un espacio tan limitado, pero ¿cómo valorarías la situación global de la didáctica del patrimonio en el territorio valenciano? ¿Qué papel han jugado las empresas y las instituciones?


Estamos en un momento decisivo. Desde una visión histórica más amplia la evolución ha sido a más y no siempre a mejor. Cuando empezamos en la empresa Darqueo, en el año 1994, no existía prácticamente personal en los museos especializado en didáctica, los yacimientos arqueológicos no eran accesibles al público (con la excepción del arte rupestre y algún otro elemento patrimonial), y los que lo eran no disponían de personal especializado en educación, turismo y/o patrimonio.
En el año 1994 se organizaron visitas al Teatro Romano de Sagunt a raíz de la polémica desatada con la rehabilitación. Acudieron 25.000 personas a las visitas guiadas que realizamos Rosa Albiach y yo misma en castellano, valenciano, francés, inglés y alemán. Lo considero un hito, una oportunidad única; desarrollamos un discurso técnico, sin posicionarnos, y la gente se hacía preguntas, dábamos información arqueológica e histórica, y sobre las diferentes tendencias en la conservación, restauración y rehabilitación del Patrimonio. De ahí surgían muchas reflexiones y preguntas generadoras de conocimiento y también de conciencia cívica. También aprendimos mucho sobre comunicación y educación. Por ejemplo una señora venía con el carrito de la compra muchos de los días porque decía que cada día aprendía una cosa diferente. Ella tenía la percepción de que añadíamos información en nuestras explicaciones, pero no era así, la verdad es que modificábamos poco el contenido, pero era tanta la información que ella la iba incorporando poco a poco. Cualquier educador es consciente de que la enseñanza y el aprendizaje no forman parte de una ecuación, ya que intervienen muchas otras variables. Nosotras lo aprendimos en la práctica. También aprendimos cómo adaptar la actividad educativa a la diversidad y nos formamos para ello.


A partir de los noventa se desarrolla mucho más la difusión del patrimonio. Empiezan a crearse plazas de didáctica en los museos más grandes. Se dedican sobre todo a la atender al público escolar que es, en ese momento el que mayoritariamente los visita de manera organizada. Begoña Soler, Clara Pérez y yo en Darqueo, junto con muchos compañeros y compañeras realizamos talleres didácticos hasta el 2009 en casi todos los museos, grandes y pequeños, del territorio valenciano y en algunos de otras comunidades. Desde la empresa. También surgieron otras empresas y asociaciones a partir del 2000, con mayor o menor calidad. El perfil de los profesionales que se ha dedicado a esta actividad es variado. Nosotras conocíamos en primera persona otras experiencias en Europa y trabajamos con criterios de rigurosidad tanto desde el punto de vista de la documentación histórica como de criterios educativos, sin olvidar una orientación lúdica de la comunicación. Pero existe otro tipo de aproximación, más centrada en lo lúdico, que no mantiene el rigor educativo ni histórico: por ejemplo hacer simulaciones de excavaciones en las que el aprendizaje no es la complejidad del método, sino la búsqueda del tesoro, o disfrazar a los participantes con pieles sintéticas con estampado de tigre para ambientarlos en la prehistoria… Se puede hacer actividad lúdica, con rigor histórico y con una orientación educativa que favorezca el planteamiento de preguntas más que el recurso a lugares comunes que no son formativos de pensamiento crítico, el cuestionamiento sobre qué somos los seres humanos, por qué actuamos de determinadas maneras, cómo nos relacionamos con nuestro entorno…

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Cuando empezó la crisis, empezaron los recortes y entonces, desde las instituciones públicas se rebajó también la exigencia a las empresas, con contadas excepciones. Ocurrió que no se controlaba la calidad de las acciones que se subcontrataban, lo más importante era el precio. Muchos gestores culturales no son conscientes de la importancia que tiene el tipo de difusión que se haga. Además el sector de la animación cultural siempre ha sido muy precario, se ha trabajado con estudiantes mal pagados, no con profesionales y se trasladó esta visión a las acciones de divulgación que se realizaban desde las instituciones, municipios y museos. Nuestra empresa era mucho más rentable en el ámbito de la actuación arqueológica. Como arqueólogas nuestro trabajo se paga a precio de profesional liberal, como educadoras de museo a precio de animador sociocultural. Algunos compañeros cuando se pararon las actividades arqueológicas con la crisis, han intentado dedicarse a actividades educativas, pero este sector, siendo ya precario, también se ha paralizado porque depende mucho de los presupuestos públicos.


La evolución del sector ha hecho que ya no se cuestione si es necesaria la acción educativa no formal respecto al patrimonio, cualquier museo o ayuntamiento la tiene entre las actividades a realizar, pero se ha precarizado aún más y algunas empresas contratan personal no especializado porque el presupuesto con el que trabajan no les permite contratar profesionales con formación. Otras, contratan personal formado a precio de personal sin cualificación, pero no invierten recursos materiales en la realización de las actividades.


Por otro lado se están explorando otras metodologías: por ejemplo la interpretación del patrimonio con técnicas artísticas (como la propuesta educativa de danza de la escuela de verano del IVAM) y la inclusión: el trabajo con colectivos en riesgo de exclusión que lleva a cabo Elisabeth Català en la Nau Social. Existen otras experiencias muy interesantes y novedosas en otras comunidades autónomas. En Barcelona el proyecto de Rua XIC de Marabal es remarcable, es un ejemplo de cómo diferentes profesionales: educadores, historiadores, psicólogos, educadores sociales… han construido a partir de una mirada desde cada una de las áreas de las que proceden, un proyecto social educativo original.


Respecto al personal de los museos que trabaja en didáctica suele estar poco reconocido laboralmente. Existen en la administración pública pocas plazas del grupo A.
Hay mucho sobre lo que pensar, hay también muchas posibilidades, pero sí; es muy complejo.

 

-Y ya para cerrar la entrevista: ¿por qué consideras que una institución como el CDP hacía falta en la Universitat de València y qué crees que puede aportar?


Se ha creado un espacio de interacción conectado con la práctica externa a la universidad pero con el rigor científico y la conexión con la investigación, la creatividad y la innovación que se necesita. Vamos a poner todos los medios y las energías para que sea realmente un lugar de encuentro. Es difícil en el contexto económico actual, pero hay sinergias desde las que trabajar, si conseguimos que nuestra tendencia primate a marcar territorios no nos lo impida.

 




 

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