LA LINDE, 7-2016.

Nos interesamos por:

 

EL POUET DE CAMPANAR (Valencia)

 

RECUERDOS DE UN TIEMPO DE LUCHA.

 

Entrevista a Conxin Aguilar

en homenaje a Eduard Pérez Lluch

 

Entrevista realizada y grabada por Salvador Benlloch y presentada por Víctor Algarra. Marzo de 2016.

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Movilizaciones durante la Campaña "Salvem el Pouet". Eduard Pérez Lluch al megáfono. 1996

Canal de vídeos de La Linde: https://www.youtube.com/watch?v=gLpAMkTVMIk

 

La fascinación y el rechazo a partes iguales de la Huerta de Valencia, desde al menos principios del siglo XX tanto entre la burguesía de Valencia, como en la intelectualidad e incluso las clases populares de la ciudad, ha orientando el foco de atención del público en general hacia diversos aspectos que han ido variando desde el más puro costumbrismo, folclore y pintoresquismo hasta su asunción como objeto de estudio y de reivindicación ciudadana en sus múltiples facetas.


La Huerta está todavía en la memoria de las personas que superan los cincuenta años, siendo considerada como un vasto territorio a veces bucólico, a veces incómodo, en ocasiones peligroso y siempre fuente de riqueza, sobre todo para los ricos propietarios que residían en la ciudad y cobraban sus rentas desde una “suficiente y aséptica” lejanía.


Hasta que no fue necesario cambiar el paradigma económico, la huerta fue ese gran patio de atrás de Valencia, que se atesoraba como motor económico por su explotación agrícola  ̶ ¡cómo podía ser de otro modo con una tierra que a poco que se la cuidara y bonificara era capaz de proveer por lo menos de dos cosechas anuales! ̶  Una huerta visitada por grupos de excursionistas, unas veces con visión etnológica en busca del “indígena” y en otras más prosaicas y de ocio para disfrutar de unos dulces higos o un buen plato de arroz.


Los cuadros de artistas como los Pinazo, Segrelles, Benlliure, Genovés, Agrasot o Sorolla o los abundantes sainetes ambientados en la Huerta nos la presentan como una huerta pintoresca, feliz y soleada, con fondo de barracas y alquerías con emparrados, flores, paellas y escenas galantes. Era algo así como nuestra Alpujarra granadina del ciclo morisco descrita por la pluma de Washintong Irving o Jan Potocki. Pero también supo reflejarse de ella la miseria y las irregulares condiciones de vida de los jornaleros, tal y como enfatizan las obras de Blasco Ibáñez.


Después llegaron los aires renovadores, el descubrimiento de que ese territorio, su tierra, podía usarse para algo más que para plantar chufas y naranjas. El viajero que llega a Valencia por el sur, atravesando la A7, ve a su izquierda la sucesión de playas de la costa mediterránea y a su derecha la huerta, una plana extensión de parcelas de mediano o pequeño tamaño plantadas de tomates, cebollas, patatas o alcachofas y sobre todo chufas, es la huerta de Alboraia, Almàssera o Meliana, localidades del área metropolitana de Valencia, donde todavía podemos pasear entre los cultivos y observar las acequias al aire libre.


Pero de la huerta de la ciudad de Valencia ya casi nada existe, prácticamente todo el término municipal ha sido urbanizado, borrada literalmente del espacio y de la memoria o abandonada a su suerte con parcelas degradadas en zonas periurbanas que ya no pueden considerarse huerta, a la espera de futuros tiempos donde el ladrillo vuelva a ser “plantado”, aunque todavía se adivinen antiguas parcelaciones, retazos de caminos huertanos y zanjas resecas que un día fueron acequias.

Santo cristo

Alquería del Gordo de Barberá o del Santo Cristo, demolidad durante la urbanización del Pouet. 1997.


El vídeo que presentamos en esta colaboración es el relato directo, sereno, pero a la vez apasionado de la destrucción de uno de estos pedazos de huerta de Valencia, El Pouet de Campanar, probablemente uno de estos espacios más importantes e imprescindibles que tuvo la ciudad, por conjugarse en él los valores agrícolas y medioambientales propios de una huerta en uso y viva con la concentración de un elevado número de piezas arquitectónicas con alto valor patrimonial, una red de acequias activa y lo que es más importante las gentes que todavía trabajaban y vivían allí. Unos acontecimientos que se recuerdan desde la reflexión que da el paso del tiempo ̶ han pasado ya casi veinte años ̶ , pero que se mantienen vivos en la mente de las personas que sufrieron la gestión y la ejecución de un plan urbanístico injusto y lesivo no sólo para los intereses de aquellos vecinos que se resistieron a abandonar sus tierras y casas (no todos los propietarios se manifestaron en contra, muchos se rindieron a la especulación y la compensación económica), sino para el conjunto de los valencianos y de los futuros valencianos que ya no tendrán la ocasión de conocer cómo era esa huerta.


En este vídeo se entrevista a Conxin Aguilar, propietaria de una de las alquerías del Pouet, la llamada "Alquería del Rei". Ella nos cuenta cómo vivió aquellos días entre los años 1997 y 1998, momento en el que se organizó y se consumó la urbanización del sector Nou Campanar sobre el territorio del milenario Pouet. Y nos habla de sus experiencias, su pérdida de la inocencia, desesperación, reivindicación y acción de la mano de un activista, un “sabio” de la huerta, que dio la cara junto a otros en aquellos días por proclamar los valores del Pouet y demandar la reversión de un plan a todas luces dañino. Se trataba de Eduard Pérez Lluch, historiador local y presidente de la Associació de Veïns i Veïnes de Campanar, recientemente fallecido, al que hemos dedicado el pasado mes de marzo de 2016 un merecido homenaje con la celebración de unas “Jornades de Patrimoni, Història i Cultura de Campanar i l’Horta de la ciutat de València. Homenatge a Eduard Pérez Lluch ”, que serán publicadas por el Ajuntament de València en el otoño de este año bajo el título “Valencia, quan la ciutat aplega a l´horta”.


Apuntaremos a continuación unos pequeños datos que sirvan para comprender los valores, entre ellos los patrimoniales, de la desaparecida Partida del Pouet de Campanar y algunos de los actores que llevaron a cabo una campaña por su defensa.


El Pouet de Campanar fue un paradigma de la milenaria e histórica huerta de Valencia, donde concurrían todos los elementos principales que permiten considerarla como tal:


-Unas parcelas plenamente adaptadas a los sistemas hidráulicos de las acequias de Tormos, Mestalla y Rascanya, donde se podía apreciar de manera modélica el trazado arborescente de las acequias, con lenguas y partidores de agua, característica que nos habla de su pasado islámico.


-Unos caminos debidamente jerarquizados que no dejaban resquicios incomunicados vertebrados por el Camí del Pouet, que articulaba un rosario de alquerías centenarias algunas de ellas de probado origen islámico.


-A lo Largo del camino se diseminaban hasta catorce grandes edificios, entre ellos una barraca, la del Tio Llenya, y un molino hidráulico medieval, el del Conde, que casualmente se quemó meses antes de iniciarse el plan urbanizador. Pero eran sus alquerías las que destacaban por sus valores patrimoniales. No eran edificios de los que se tuvieran noticias remotas de su origen medieval, no, es que conservaban íntegramente sus muros de tapial de los siglos XIV y XV, e incluso en al menos un caso, el de la Alquería de Barberà, perduraban en el subsuelo los restos del edificio precedente construido en el siglo XII. Edificios completos con sus espacios de vivienda y de producción (lagares, andanas para la cría del gusano de seda, cambras para almacenamiento de productos agrícolas), con elementos de gran belleza arquitectónica como escaleras y ventanas góticas, graffiti históricos o pavimentos medievales y modernos.

 

Area 1980 Area 2015

Antes (1980) y después (2015) de la Partida del Pouet.


A finales de la década de 1990 se emitieron diversos informes remitidos a la Dirección General de Patrimonio y al Ayuntamiento de Valencia, que ponían de relieve el alto valor histórico y patrimonial de la partida del Pouet, por tratarse de un enclave donde se habían conservado las distintas actividades primarias relacionadas con la explotación agropecuaria del territorio. Asimismo, la movilización suscitada por las obras de urbanización del PAI Nuevo Campanar, inmerso en la antigua Partida del Pouet, obligó a la realización de ciertos estudios arqueológicos exhaustivos, que finalmente sólo se llevaron a cabo en una de las alquerías históricas que posteriormente fueron demolidas (la Alquería de Barberá) y en las únicas dos que fueron respetadas y restauradas (Alquerías de Puchades y de Benlloch).


En ese tiempo de movilizaciones ciudadanas y de documentación arqueológica a corre vuela de las migajas que nos dejaron, personas como Conxin Aguilar y Eduard Pérez Lluch dieron la cara por un territorio y un patrimonio que era suyo, pero también de todos. Lucharon por conservar un legado histórico de gran riqueza que les fue concedido por sus antepasados y que pretendían trasladar a sus descendientes, pero que les fue arrebatado por un mal entendido planeamiento urbanístico que nunca debió haberse llevado a cabo.

 

Cami del Pouet. Alquera del Foraster. 1996 IMG 2259

(Izquierda)1997: Camino del Pouet. (Derecha) 2016: simulación del Camino del Pouet.

 

Para conocer más sobre el Pouet y las circunstancias en que fue eliminado véase:

- LLOPIS, E., 2016: "L'Horta del Pouet. Una nova zona residencial sobre un patrimoni d'origen medieval". La batalla de l'Horta. Cinc dècades de resistència silenciada. Carcaixent: Sembra Llibres, pp. 57.74.




 

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