LA LINDE, 8-2017

Arqueología de la Guerra Civil y del Conflicto:

Clemente González García

(Doctorando del Departamento de Historia, Medieval, Moderna y Contemporánea, USAL)

cgg5550@gmail.com

Resumen

Se presentan una parte de los resultados obtenidos durante la prospección arqueológica con detector de metales realizada sobre las crestas de la Serra de la Creu, en Llucena  provincia de Castellón, durante el mes de junio de 2015. En concreto, los hallazgos vinculados con las combates ocurridos en las primeras semanas del mes de junio de 1938, cuando las tropas franquistas de la Primera División de Navarra, reanudaron su avance desde la población de Atzeneta del Maestrat hacia la de Alcora. Las fuerzas republicanas que defendían estas posiciones pertenecían a la División Extremadura, en concreto las Brigadas Mixtas 49 y 69 a las que se añadieron los restos dispersos del 15 Grupo de Guardias de Asalto y del 14 Batallón de Ametralladoras. Además de centenares de objetos metálicos, y numerosas estructuras, los trabajos de prospección han permitido localizar tres inhumaciones superficiales de soldados, previsiblemente republicanos, que a día de hoy no han sido excavadas todavía.

Palabras clave:

Campos de batalla, Guerra Civil española, prospección arqueológica, detector de metales.

Abstract

Presented in this article sidelines of the results obtained during the archaeological survey conducted with metal detector on the crests of the Serra de la Creu in Llucena, Castellón Province, during the month of June 2015. In particular the findings related to the fighting occurred in the first weeks of June 1938, when Franco’s troops of the First Division of Navarra resumed their advance from the population of Atzeneta del Maestrat towards Alcora. Republican forces defending these positions belonged to the Division Extremadura, specifically the Mixed Brigades 49 and 69 to which the scattered remains of 15 Group Assault Guards and the 14th Machine Gun Battalion were added. Plus thousands of metal objects and numerous sctructures, prospecting have located three surface burials of soldiers, predictably republicans, who to this day have not been excavated yet.

Keywords:

Battlefields, Spanish civil war, archaeological survey, metal detector.

ANTECEDENTES

Durante el verano de 2012 realizamos trabajos de prospección arqueológica con detector de metales sobre la parte suroccidental de la Serra de la Creu, situada en la zona central de la provincia de Castellón (autorización arqueológica nº 2012/0040-Cs). En concreto en torno al vértice Goçalvo, el Tossal Redó, el Tossal del Rouret y el Tossal del Castellet. La gran cantidad de materiales y estructuras documentadas permitieron identificar la zona como el escenario de una batalla de gran virulencia. Los materiales documentados y la investigación histórica realizada para poder contextualizarlos, permitieron identificar dos importantes episodios históricos que habían ocurrido en el área de actuación. Cada uno de ellos con diferente cronología.

El más reciente había tenido lugar durante los primeros días del mes de junio de 1938, cuando las tropas franquistas de la Primera División de Navarra, tras rebasar Atzeneta del Maestrat, intentaron avanzar hacia Alcora y Llucena. Pero sobre la Serra de la Creu se encontraron desplegadas las tropas republicanas de la División Extremadura, compuesta por las Brigadas Mixtas 49 y 69, junto con el 14 Batallón de Ametralladoras y el 15 Grupo de Guardias de Asalto. Por esta razón, entre el 10 y el 12 de junio se enfrentaron ambos ejércitos y libraron sobre la Serra de la Creu intensos combates con abundante empleo de artillería, máquinas automáticas, fusiles y granadas de mano.

Por lo que se refiere al segundo episodio histórico violento del cual pudimos documentar algunos restos en los alrededores del vértice Goçalvo, se trataba de la denominada Acción de Las Useras, ocurrida el 17 de julio de 1839 en el contexto de la Primera Guerra Carlista. Dicho combate fue el resultado del enfrentamiento entre las fuerzas rebeldes que, a las órdenes de Ramón Cabrera, asediaban Llucena y una poderosa columna gubernamental mandada por el general Leopoldo O´Donnell, que salió de Castellón de la Plana el día 14 de julio escoltando un gran convoy de suministros para los habitantes de dicha población.

Con objeto de contextualizar los hallazgos de la campaña de 2012 accedimos a la documentación histórica publicada al respecto. En concreto logramos localizar los partes oficiales del combate emitidos por cada uno de los bandos. El bando liberal insertó el suyo en el Boletín Oficial de Madrid, el jueves 8 de agosto de 1839, y posteriormente fue muy reeditado por casi todos los medios de prensa gubernamentales. En cuanto al bando carlista, un escueto relato de los hechos apareció publicado en el Suplemento al Boletín de Morella del 1 de agosto de 1839.

Los datos contenidos en dichos artículos nos permitieron deducir cómo y dónde pudo haberse desarrollado esa batalla. También que los escasos hallazgos realizados en el entorno del vértice Goçalvo, correspondían a la fase final del combate y que la parte más intensa del mismo se había librado en las crestas de la sierra situadas más al norte de dicha montaña. En base a este supuesto diseñamos una nueva prospección, también con detector de metales, que fue realizada durante el mes de junio de 2015 (autorización arqueológica nº 2014/331-Cs). Nuestro objetivo principal era documentar elementos que nos permitieran conocer mejor dónde y cómo se desarrolló este episodio bélico del S.XIX, sin descartar todos aquellos que nos permitieran complementar los datos relacionados con la Guerra Civil de 1936.

A continuación presentamos los resultados obtenidos, exclusivamente los relacionados con las operaciones militares ocurridas en la zona entre el 8 y el 12 de junio de 1938.

CONTEXTUALIZACIÓN HISTÓRICA

El episodio documentado durante nuestro trabajo de campo se enmarca dentro de la Batalla de Levante. Tras alcanzar el mar por Vinaròs en abril de 1938, los franquistas se fijan como objetivo la conquista de las capitales de Castelló y Valencia. Para ello el Cuerpo de Ejército de Galicia maniobra hacia el S y siguiendo la costa intenta avanzar hacia Castelló. Por su parte el Cuerpo de Ejército de Castilla se pone en marcha desde la provincia de Teruel siguiendo como eje de su avance la carretera que se dirige a Sagunt. Entre estas dos grandes unidades iniciará su penetración el recién creado Destacamento de Enlace al mando del general Rafael García-Valiño, con la misión de avanzar desde Mosqueruela hacia el río Mijares. Precisamente, ésta será la gran unidad que se enfrentará a las fuerzas republicanas que integraban el XXI Cuerpo de Ejército dirigido por el mayor Manuel Cristóbal Errandonea.

Entre el 7 y 8 de junio, se producen encarnizados combates en torno a la población de Atzeneta del Maestrat, importante nudo de comunicaciones en el que confluyen cinco carreteras. Sólo en estas dos jornadas, la artillería franquista arrojó en este sector 6.677 proyectiles de artillería, muchos de ellos del calibre 155 mm. Todo ello combinado con bombardeos aéreos, fuego de morteros y carros de combate. Finalmente las tropas republicanas ceden sus posiciones y retroceden 3 km hacia el sur, desplegándose sobre la Serra de la Creu (GONZALEZ GARCIA 2014a, 58-63)

Situación de las fuerzas republicanas entre los días 8 y 10 de junio –trazo rojo grueso- y movimientos de las unidades franquistas que atacan el sector. La zona delimitada con línea discontinua indica el área de la prospección arqueológica. Ilustración extraída de Entre Peñagolosa y Espadán, secretos de un campo de batalla, pág. 52, fig. 29, González, C: 2014a.

 

Entre el 10 y el 12 de junio de 1938 los hombres del general García-Valiño romperán la resistencia que las unidades republicanas de la División Extremadura –más tarde rebautizada como 47 División- presentan sobre la Serra de la Creu. La importancia de esta operación radica en el envolvimiento de Llucena, punto clave de las comunicaciones republicanas por carretera entre Castelló y Teruel y la posterior captura del importante núcleo urbano e industrial de Alcora.

EL MARCO GEOGRÁFICO

La zona elegida para la prospección se extiende sobre la mayor parte de la Serra de la Creu. Esta sierra sigue una dirección S O y está jalonada por una serie de cimas cuya altitud se sitúa entre los 687 y los 871 m del tossal o vértice Goçalvo, que es su cota máxima. La cresta de la sierra constituye la línea divisoria de los tres términos municipales que confluyen en ella: Atzeneta del Maestrat, les Useres y Llucena. La importancia estratégica que presentan dichas alturas se relaciona con la defensa y control de varios ejes de comunicaciones: por su lado N la carretera que une Alcora y Atzeneta y por el S de la sierra la que enlaza Alcora con Llucena.

Mapa general de ubicación de la zona donde se ha desarrollado la prospección, en la confluencia de los tres términos municipales.

 

Desde la cima más septentrional de la sierra –cota 703 o Piló de la Creu- se domina un gran campo visual. Por el noroeste la extensa llanura que rodea la población de Atzeneta del Maestrat, así como la vía de comunicación que enlaza dicha localidad con les Useres y que atraviesa por el estrecho paso del Collado. Por la vertiente oriental, se domina el entorno de les Useres y la mayor parte de las colinas situadas entre la sierra y dicha población.

Además de las grandes vías que discurren alrededor de la sierra existen también antiguos caminos de herradura. Entre ellos debemos destacar el viejo camino que enlaza Atzeneta con Figueroles discurriendo sobre gran parte de la cumbre septentrional. Cruzando dicha vía casi perpendicularmente, existe también otro antiguo camino que enlaza les Useres con Chodos. Es la vía que siguen los famosos Peregrins de les Useres y que en la actualidad se identifica como GR-33.

En cuanto a los trabajos de prospección, éstos se han desarrollado principalmente sobre la cresta de la sierra y su ladera noroccidental. Desde la cota 703 –Piló de la Creu- en su extremo N, hasta la ladera N del vértice Goçalvo.

Siguiendo los datos aportados por las fuentes históricas, se decidió ampliar la zona de actuación a las lomas situadas al O de las crestas. En concreto la que nace en el Mas de Pau y asciende hacia el sur siguiendo las cotas 704, 741, 743 y 742 casi paralela a la sierra. Se trata del cordal que enlaza los antiguos caminos de Atzeneta y Figueroles. También se ha actuado ligeramente sobre la ladera N de la cota 642, situada al NE del Mas de la Pollarosa.

Metodología

El terreno a explorar se enmarcaba dentro de un paralelogramo de unos 4 km de longitud por 1,5 de anchura, dentro de las siguientes coordenadas geográficas: UTM, 30S X 739515 / X 736081 – Y 4452169 / Y4449252.

Siguiendo la propia trayectoria de la Sierra N – S, se optó por dividir el área en tres zonas: A, B y C.

Estructuración en tres zonas del área a prospectar.

La primera de ellas engloba las cuatro cotas más septentrionales: la 703 – 687 – 717 y 715. La zona B ocupa desde el eje de la Sierra en su cota 725 y parte de la planicie situada al sur de la misma, hacia el oeste, englobando el cordal que por el N arranca en el Mas de Pau y asciende en dirección S siguiendo las cotas 704 – 743 y 742. Finalmente la zona C se extiende por el resto del área situada al S, en concreto las cotas 734 – 755 – 777 – 784 – 800 y la 820 ya en la ladera N del Goçalvo. En los mapas que acompañan este trabajo cada una de las zonas aparece coloreada de una manera diferente. Lo cual no debe interpretarse como que toda la zona coloreada fuera completamente prospectada.

En toda la zona el terreno se caracteriza por ser muy desigual y abrupto, alternándose suaves laderas por la cara N de la Sierra y fuertes pendientes por la cara S. Tan sólo en la parte central de la zona B se presenta un amplio espacio relativamente llano. No obstante, en la mayor parte del área delimitada predomina la vegetación arbustiva y el monte bajo, compuesto en general por matas de romero y, sobre todo, por grandes núcleos de matas de aliagas. El devastador incendio del verano de 2007 arrasó toda la zona por completo. En algunas laderas, todavía hoy los pinos calcinados se amontonan sobre los bancales. Cubiertos de aliagas impiden por completo el acceso y forman un lecho de leña seca dispuesta para la próxima chispa. Pese a todo, en los últimos años la zona se ha vuelto a regenerar de forma espontánea y crece con gran fuerza en casi todos los lugares.

Panorámica de la Serra de la Creu vista desde el cementerio de Atzeneta del Maestrat.

Con la experiencia obtenida en la campaña de 2012, sabíamos que la orografía del terreno sería muy abrupta y nada regular. Por tanto, a pesar de planificar la prospección sobre mapa con recorridos de transeptos ordenados y regulares éramos conscientes que difícilmente podrían llevarse a la práctica, como así fue. Pero no sólo nos hemos enfrentado a un terreno abrupto, muy irregular. Además buena parte de él está cubierto en amplias zonas por afloraciones calizas que dificultan enormemente el recorrido a pie. Como puede comprobarse en la siguiente figura,  el suelo es muy pedregoso. Esta característica debió de ser un factor condicionante para las operaciones militares en la zona, impidiendo el empleo de la caballería como arma activa y reduciendo la movilidad de las tropas de infantería. Asimismo, afectó de manera muy importante, a los impactos de los proyectiles disparados durante el combate[1].

Zona C. Múltiples afloraciones calizas sobre la cota 759. Al fondo la cota 800 y detrás de ella el Tossal Goçalvo.

Además de todo lo anterior, las intensas lluvias caídas durante los pasados meses de marzo y abril de 2015, habían favorecido el desarrollo de una vegetación muy exuberante que, de la misma manera que las zonas de lapiaz ya citado, nos han impedido el tránsito e incluso el acceso a determinadas zonas englobadas dentro de nuestro área de estudio que considerábamos de gran interés. Por tanto, debemos señalar que la prospección no ha sido sistemática ni geométricamente regular, sino más bien aleatoria e intensiva en aquellas zonas que, por las características del terreno, han resultado accesibles.

Otro factor negativo al que nos hemos enfrentado se deriva de que gran parte de la zona a explorar constituye un coto privado de caza. Por esta razón, en la zona B y al sur de la zona A, el suelo está literalmente sembrado de restos de cartuchos de escopeta. Muchos de ellos afectados por el devastador incendio de 2007, han perdido su cilindro de cartón o de plástico y apenas destacan entre la vegetación. Al emplear el detector de metales durante la prospección, este tipo de objetos sembrados a cientos por buena parte de la Sierra, han generado falsos blancos de manera continua y por tanto, han entorpecido y dilatado en gran manera nuestra tarea prospectiva.

 

Restos materiales

El material recuperado es abundante y diverso. Asciende a casi 1.500 restos metálicos y se puede clasificar en tres grupos básicos. El primero relativo a los combates ocurridos durante el mes de junio de 1938, en el que predomina la cartuchería metálica y los fragmentos de metralla de artillería. El segundo conjunto lo formarían los materiales claramente relacionados con la batalla del S XIX. En su mayoría proyectiles de plomo, botones, dedales, alguna moneda y restos de proyectiles de artillería[2]. Finalmente, el tercer grupo lo integrarían materiales de cronología más amplia, entre los que incluimos desde clavos de herraduras, tachuelas de botas y clavi caligarii, diversas monedas –una de ellas de Augusto-, una punta de flecha y otros objetos de imprecisa clasificación.

Distribución de los materiales documentados durante la prospección.

 

 

Evidencias arqueológicas de la Guerra Civil (1938)

CARTUCHERÍA METÁLICA

Los materiales recuperados vinculados a las operaciones militares desarrolladas en la zona durante el mes de junio de 1938, relativos a cartuchería metálica, los hemos dividido según sus diferentes calibres, en tres grupos. Todos ellos, salvo dos cartuchos de revólver del calibre.38, pertenecían a la dotación de armas largas: fusiles, fusiles ametralladores o ametralladoras. Consideramos que lo reducido de la cantidad recuperada obedece a la intensa acción en la zona desde hace décadas, por personal dedicado a la recuperación de materiales con y sin detector. El siguiente gráfico muestra las cantidades recuperadas de cada tipo de material –cartuchos, vainas y peines- según los diferentes calibres. En el mismo se aprecia claramente el predominio de los hallazgos de material del calibre 7,92×57 mm.

Gráfica comparativa de la cartuchería metálica recuperada agrupada por calibres

Por otra parte, los mapas de distribución de los hallazgos, muestran que existe una clara concentración de materiales según calibres en determinadas zonas, lo que nos permite deducir el emplazamiento de armas y actividades concretas.

Distribución de materiales de 7 mm en las zonas A B y C. Obsérvese en la zona N1, sobre la cota 703, la concentración de vainas y cartuchos que indica el posible emplazamiento de las ametralladoras nacionales. en cambio, las puntas indicadas de dicho calibre -representadas por triángulos azules-, se localilzan sobre las supuestas posiciones republicanas.

Por ejemplo, la distribución de los hallazgos de cartuchería de 7 mm nos permite deducir que, en el extremo norte de la sierra -que fue la primera zona ocupada por los franquistas-, emplazaron una base de fuegos formada por ametralladoras, probablemente tipo Hotchkiss de 7 mm.(3) Desde este punto batieron la zona central de la sierra apoyando el posterior avance de sus fuerzas. Este hecho se confirma por la aparición en la zona de vainas y cartuchos y apenas peines, mientras que las puntas impactadas de este calibre comienzan a documentarse entre 800 y 1.800 m al SO de dicho emplazamiento. Podemos deducir que las puntas impactadas disparadas por los franquistas, nos estarían señalando la ubicación de las posiciones republicanas que intentaban batir.

Al representar sobre el mismo escenario los hallazgos de cartuchería de 7,62×54 mm, atribuida en principio a las tropas republicanas, en primer lugar observamos la existencia de una serie de zonas muy localizadas donde se concentran los hallazgos. Y resulta innegable la clara coincidencia de dichas zonas con las zonas de impactos de los proyectiles nacionales que figuran en las anteriores figuras 8 y 9. También observamos que en dichas zonas no aparecen puntas impactadas de 7,62 mm, sino solamente vainas y cartuchos. Por tanto, esto nos confirmaría que las armas de ese calibre disparaban en otra dirección. Por todo ello consideramos que, a pesar incluso de los escasos hallazgos, es posible confirmar el emplazamiento de las tropas republicanas sobre los puntos denominados R1, R2 y R3. También que dichas posiciones fueron batidas por las ametralladoras enemigas de 7 mm, y que tras perder los puntos R1 y R2, los republicanos tal vez hicieron fuego de contención para cubrir su retirada desde R4. En el punto R2 hay que destacar el hallazgo de un conjunto de 14 vainas, un cartucho y dos peines vacíos de fusil Mosint Nagat, localizados en la base de un abrigo de piedra. Todo indica que fueron disparados hacia la cota 715 cuando los nacionales llegaron hasta ella.

Distribución de materiales de 7.62 mm con cartuchería probablemente republicana en las zonas A y B. Obsérvese el predominio de las puntas impactadas frente a las vainas o cartuchos

 

Los materiales de este mismo calibre 7,62 localizados en el resto de la zona B y en la C se agrupan también en conjuntos muy localizados pero presentan una clara diferencia respecto a los anteriores. Mientras que en R5 y R6 se han documentado vainas, y por tanto, nos estarían señalando el emplazamiento de posiciones republicanas disparando hacia la zona norte, el resto de los hallazgos son puntas impactadas. Y eso nos estaría indicando dónde estaban los objetivos hacia los que disparaban las tropas republicanas, tras perder las anteriores posiciones.

Cartuchería documentada del calibre 7.62 x 54 mm mayoritariamente empleada en este sector por las fuerzas republicanas. 1) cartuchos, 2) vainas

 

Prácticamente todos estos disparos -excepto R8 que probablemente se realizaron desde el tossal del Castellet-, podrían haberse realizado desde la cumbre del tossal Goçalvo que supera en 100 m la altitud del resto de posiciones.

Finalmente, y por lo que respecta a los hallazgos del calibre 7,92×57 mm hemos podido  apreciar también ciertos puntos de concentración. En la zona A son abundantes en torno a las cotas 717, 715 y 725. Predominan los hallazgos de vainas de fabricación alemana y destaca el hecho de localizarse abundantes puntas desengarzadas. También resultan significativos los numerosos hallazgos documentados que aparecen asociados a un gran muro de 350 m que tal vez actuó como parapeto republicano. En concreto en este lugar hay que destacar la concentración de peines de fabricación checoslovaca. Como se verá más adelante, parece existir cierta coincidencia entre los hallazgos de estos materiales desengarzados y la concentración de latas y abrelatas que indican un entorno de vivac.

Continuando con los hallazgos de materiales del calibre 7,92 mm, en este caso ya en la zona C, se han documentado algunos impactos de proyectiles esporádicos, que estarían indicando la dirección de repliegue republicana y, sobre todo, una gran concentración de restos en la cota 800. Conviene recordar que esta cima ya la prospectamos en 2012, documentando numerosos parapetos franquistas y gran cantidad de munición de origen alemán.( (GONZALEZ GARCIA 2014b). Sin embargo, los hallazgos documentados en esta campaña han resultado también muy abundantes.

Por lo que se refiere al análisis global sobre la antigüedad de las municiones documentadas, los datos obtenidos siguen la misma tendencia que los que ya presentamos al estudiar los materiales de la zona del tossal Goçalvo en la campaña de 2012. Lo cual tampoco debe extrañarnos dado que las tropas que ocuparon ambos espacios pertenecían a las mismas unidades. Tanto las republicanas como las franquistas.

La cartuchería empleada por las nacionales era en su mayoría de reciente fabricación. En cambio, las tropas republicanas usaban un alto porcentaje de cartuchos obsoletos

 

Puntas de proyectiles documentadas agrupadas por calibres. 1) 7.92 mm. 2) 7.62 mm. 3) 7 mm

MATERIAL DE ARTILLERÍA

Ya hemos indicado nuestra sospecha de que la zona, en general, ha sido intensamente recorrida por recuperadores de material de guerra. Tanto en la inmediata posguerra como en las últimas décadas. Todo ello hace que se aprecien notables lagunas respecto a los hallazgos de materiales. No obstante, y dada la gran extensión del área a prospectar y la exploración intensiva que hemos desarrollado en los lugares accesibles, ha sido posible documentar algunos restos del material lanzado por la artillería de ambos bandos: tanto la franquista como la republicana.

La primera actuó para romper las defensas republicanas (GONZALEZ GARCIA 2014a) que, seguramente, se escalonaban en varias líneas desde la base de la sierra hacia su cumbre. En cambio la artillería republicana lo hizo batiendo a los enemigos una vez que éstos lograron apoderarse de las alturas, con intención de frenar su avance hacia Llucena – Alcora. Esta afirmación la realizamos a partir del hallazgo, muy concentrado, de restos de proyectiles metralleros –Shrapnel- exclusivamente en la zona A.

En concreto se han documentado casi dos centenares de pequeños proyectiles esféricos de plomo, de 13 mm de diámetro y un peso de 10,72 g. Algunos de ellos conservan un polvo rojizo que podría ser restos del explosivo que los envolvía. También se ha documentado un vaso entero de 76 mm con banda de forzamiento de 23 estrías y varios fragmentos de espoletas de procedencia republicana. Dado que estos materiales aparecen sobre la cumbre y la ladera oriental, y que se trata de armamento específico para batir a la infantería, deducimos que fue disparado por las baterías republicanas que se replegaron de Adzaneta hacia Costur. Muy posiblemente por el Grupo Skoda compuesto de seis piezas perteneciente a la División Extremadura. Además se han recuperado fragmentos de vasos de 75 mm en gran parte del área prospectada, así como espoletas rusas tipo 3GT y alguna española de 50 divisiones. En la zona B se localizaron, muy concentrados, un total de nueve estopines usados. Este hallazgo nos permite aventurar dos hipótesis. Dado que se trata de una vaguada muy protegida y próxima al antiguo camino que corta la sierra, es posible que en ese punto se emplazara una batería de obuses nacionales transportados a lomo. Otra explicación alternativa podría ser que algún chatarrero los arrojara en esa zona años después de la guerra.

Sólo se han documentado restos de proyectiles SHRAPNEL en la cota 703 de la zona A

Carga de bolas de plomo, diafragme y restos del tubo interior que llevaba un metrallero republicano de 76 mm. Por una incorrecta graduación de la espoleta el proyectil explotó tan cerca del suelo que apenas pudieron diseminarse las bolas de metralla, conservando incluso el polvo rojizo -¿explosivo?- que las ligaba

Restos de una espoleta detonada 3GT de fabricación soviética

 

  

Diversos restos de espoletas de artillería. 1 a 8) fragmentos de espoletas 3GT, de fabricación soviética. 9 a 11) Parte inferior de la espoleta de tiempos que llevaban los proyectiles SHRAPNEL republicanos. 112 y 13) falsas ojivas, probablemente empledas por los nacionales en proyectiles de 155 mm con restos de espoleta de impacto. 14) Restos de una espoleta de tiempos, de 50 divisiones

GRANADAS DE MANO

Hemos dicho que la cartuchería recuperada resulta escasa -y lo mismo debemos aplicar a los restos de artillería-. Pero los hallazgos de fragmentos de granada de mano son tan pocos que resultan testimoniales. Sólo nos permiten confirmar que, al menos, en dos puntos se produjeron combates cuerpo a cuerpo. Pero la zona ha sido tan rastreada que apenas hemos localizado un puñado de restos y todos ellos muy distantes entre sí.

Percutor de una granada de mano tipo Lafitte. A pesar de la escasez de restos documentados, se puede deducir que existieron combates cuerpo a cuerpo con intercambio de granadas de mano en dos puntos concretos

ZONAS DE VIVAC

Existen cierto tipo de restos que nos ayudan a deducir en qué zonas del terreno las tropas vivaquearon, o al menos, se detuvieron para reponer fuerzas unos minutos. Los cristales de botellas suelen ser un buen indicio. Pero además, dado que la ración de combate consistía fundamentalmente en latas de conserva, una vez consumidas éstas quedaban depositadas en las proximidades del lugar donde se habían detenido las tropas. Junto a ellas a veces aparecen también los imprescindibles abrelatas. De éstos hemos documentado dos modelos.

Aunque hay hallazgos aislados que pueden obedecer a muchas causas, durante nuestra prospección hemos podido documentar cuatro zonas concretas -V1 a V4- en que las tropas se detuvieron a comer. Todas tienen en común el hecho de situarse en la ladera norte y por tanto, a resguardo del fuego republicano. No obstante, una de ellas, precisamente la más densa, podríamos atribuirla a las fuerzas republicanas que, sospechamos estuvieron desplegadas a lo largo de un muro-parapeto en la zona B.

Ya se indicó anteriormente la evidencia de que algunas puntas de proyectiles no fueron disparadas, sino que fueron desengarzadas del cartucho de manera manual e intencionada. No podemos descartar que alguna de ellas se relacione con actividades de la postguerra por parte de los recolectores de chatarra, cazadores, senderistas, etc. Sin embargo creemos que también puede existir otra explicación. Es muy probable que quienes desmontaron intencionadamente estos cartuchos, fueran los propios soldados para obtener la pólvora de su interior y emplearla para hacer fuego con el que calentar sus raciones de combate. En tal caso, los restos localizados nos estarían indicando una posible zona de vivac. Y nuestra sospecha parece confirmarse por la coincidencia entre estos hallazgos y las zonas con abundante presencia de latas, abrelatas y alguna cuchara. En concreto V4 coincide con N5, V3 con N4 y V2 con N3.

En el punto vivac V2 de la zona A se localizó una concentración de 8 abrelatas en L. En V3 se documentaron 20 latas de conserva, 8 abrelatas y una cuchara

 

Hallazgo de una cuchara sin mango en las proximidades de la posible zona de vivac V3

INHUMACIONES DE SOLDADOS

Además de los restos materiales ya citados, durante la prospección se localizaron tres inhumaciones, prácticamente en superficie. En la primera de ellas se descubrieron dos vértebras justo en el lugar en el que detector señalaba una fuerte presencia metálica. Puesto que al ver los restos óseos detuvimos toda actividad sobre el punto, ignoramos qué elemento metálico es el que se encuentra enterrado, aunque por su proximidad a las vértebras cervicales y la intensidad de la señal, podría tratarse de un casco metálico. Tampoco podemos asociar el enterramiento con certeza a los combates de la pasada guerra civil, pues la documentación localizada en el Archivo Militar de Madrid demuestra que los muertos durante el combate contra los carlistas en 1839 fueron enterrados en el propio campo de batalla, y por tanto, existen como mínimo 41 inhumaciones del S XIX en el área. En concreto esta primera inhumación se sitúa en el entorno del punto R1 de la figura 10 que identificamos, a partir de las municiones, como posible posición republicana. También coincide con uno de los puntos en los que se documentaron restos de granadas de mano, indicador evidente de la existencia de combates cuerpo a cuerpo (GONZALEZ GARCIA 2014b, 95-104).

En cambio, las inhumaciones 2 y 3, se localizaron cubiertas con bloques de piedra gracias a los diversos cartuchos de fusil que estaban asociados a las mismas. Su ubicación coincide también en este caso con otro de los puntos en el cual las evidencias nos hacen deducir la existencia de posiciones republicanas(4).

Detalle de la inhumación nº 2: costillas, hebilla de cinturón y municiones para fusil ruso

 

Vista en detalle de la inhumación nº 3. Se aprecian restos del cráneo, vértebra cervical, vértebra dorsal, escápula y algún cartucho roto y oxidado de fusil ruso

ESTRUCTURAS RELACIONADAS

Existen diseminadas por toda la zona de la prospección diversas estructuras que podrían estar vinculadas con las operaciones militares ocurridas en junio de 1938. En su mayoría se trata de parapetos en piedra seca, probablemente realizados por las tropas franquistas para asegurar la cumbre una vez conquistada y, desde ellas, apoyar los posteriores avances.

Por nuestra parte nos hemos limitado tan sólo a documentarlas y registrar su posición mediante GPS. Dada su cantidad, variedad y dispersión, documentarlas científicamente exigía un trabajo en exclusiva de larga duración sobre el terreno que superaba nuestro humilde proyecto autofinanciado.

Sin embargo queremos llamar la atención sobre una de ellas por su singularidad. Se trata de un muro de unos 350 m, realizado en piedra seca y situado en la ladera noroccidental de la cota 725. En el mismo lugar donde, precisamente, se ha localizado una extensa zona de vivac. Este muro, parcialmente derruido en algunos de sus tramos, tuvo originalmente troneras para fusilería y alguna de ellas se conserva todavía. Eso nos permite suponer que dicha estructura fue construida o readaptada por las fuerzas republicanas para controlar e impedir el acceso al enemigo por la barrancada que llega hasta el Mas de Pau.

Posiblemente se trate de una de las pocas estructuras exentas republicanas, ya que en su mayoría eran de tipo negativo. Por tanto se construían excavándolas en el terreno y por ello, en la actualidad, están colmatadas y son casi imperceptibles.

Apenas a 120 m al S de este muro, y también sobre la cota 725, se han documentado los restos de una zanja o trinchera de unos 140 m de longitud, la cual parte desde la cima de la cota y desciende por su ladera norte siguiendo una dirección confluyente con la del muro parapeto citado. A la manera de una segunda línea de resistencia orientada hacia el cordal próximo del Mas de Pau.

Restos de artilleria y morteros. 1) vaso de un proyectil SHRAPNEL republicano de 72 mm. 2) Estopines para proyectiles de 105 mm. 3) Cola de un proyectil de mortero de 81 mm. Resto fragmentos diversos de metralla

INTERPRETACIÓN GENERAL

A partir de los datos obtenidos en las fuentes documentales (5) y, sobre todo, de los derivados de los hallazgos de materiales, se constata que la zona prospectada sufrió una intensa actividad bélica. Gracias al análisis de la información derivada de todos estos hallazgos, podemos suponer la siguiente secuencia de hechos ocurridos sobre las crestas de la Serra de la Creu a principios de junio de 1938:

1º Las tropas republicanas se despliegan en el sector, y ocupan determinadas posiciones para defenderlo.

2º Las tropas franquistas, partiendo de Atzeneta, inician el ataque a la sierra por su extremo N.

3º Los atacantes conquistan la cota 703, y una vez allí establecen una base de fuegos. Emplazan ametralladoras de 7 mm con las que baten las posiciones republicanas situadas en el centro de la sierra.

4º La artillería republicana intenta neutralizar dichas máquinas empleando de forma concentrada proyectiles Shrapnel antipersona de 76 mm, pero sus espoletas no están bien reguladas y detonan demasiado tarde.

5º Mientras las ametralladoras nacionales, emplazadas en su base de fuegos lejana, castigan las posiciones republicanas, se produce un nuevo asalto de otras unidades franquistas. Esta vez, sobre la ladera occidental, partiendo de los alrededores del Mas de Pau. Hay focos de intensa resistencia y se producen combates cuerpo a cuerpo en los que se emplean granadas de mano por ambos bandos.

6º Rendición y repliegue republicano. Pérdida de posiciones. Quedan cadáveres abandonados sobre las posiciones recién conquistadas.

7º Ocupación de la zona por los soldados del general García-Valiño. Breve descanso y vivac. Las unidades recurren a sus raciones de campaña y se alimentan con latas de conserva. Luego prosiguen su avance hacia las nuevas líneas de resistencia republicana emplazadas en el tossal Goçalvo, tossal del Rouret y Costur. De nuevo se inicia el ciclo anterior frente a la nueva línea de resistencia republicana.

CONCLUSIONES

La prospección arqueológica desarrollada sobre las crestas de la sierra ha permitido documentar un millar y medio de objetos metálicos, diversas estructuras bélicas y varias inhumaciones de soldados. Todo ello confirma, sin lugar a dudas que, por sus características estratégicas el lugar ha sido un campo de batalla en diversos momentos de la historia reciente. En concreto se han confirmado varios puntos de actividad bélica muy intensa durante los siglos XIX y XX. Pero también se han recuperado materiales de cronología antigua que podrían estar relacionados con otros episodios similares aunque desconocidos o bien con la existencia de campamentos romanos sobre la zona.

No obstante, y dadas las características del terreno, consideramos que el trabajo está incompleto. Sería deseable y conveniente realizar nuevas tareas de prospección en ciertas áreas concretas a fin de ampliar datos sobre las operaciones en el sector. Especialmente en aquellas zonas que hemos denominado A y C.

Además, las inhumaciones confirmadas y aquellas que por sus características externas calificamos como probables, se añaden a las ya localizadas durante la anterior campaña de 2102. Lo cual debería hacer reflexionar a las autoridades competentes, tanto en el ámbito administrativo como en el académico y de la investigación, sobre la necesidad de documentar, recuperar y dignificar tantos soldados del Ejército –republicano- Español, abandonados en el campo de batalla. ¡Y pensar que en EE.UU hay colocada una estela de mármol donde reposan los huesos de los 70 caballos muertos en la batalla de Little Bighorn!

Por los datos obtenidos en nuestras investigaciones, más del 40 por ciento de los soldados republicanos desplegados en este sector en 1938 procedían de las tres provincias valencianas. Sólo esto ya debería ser un argumento más que suficiente para promover y desarrollar un trabajo de prospección y excavación intensivo en el sector, liderado, promovido o impulsado por la propia Generalitat Valenciana, a semejanza de lo que ocurre en otras autonomías como Cataluña y País Vasco.

También se ha constatado que la zona ha sido intensamente rastreada y que la cantidad de materiales es ínfima respecto a los restos que debieron quedar en su momento. Pero a pesar de la escasez, hemos podido reconstruir varios episodios bélicos. Alguno de carácter decisivo dentro de la Primera Guerra Carlista en la Comunidad Valenciana. Pues la derrota de las tropas carlistas en la Acción de las Useras, supuso el principio del fin de los éxitos de Ramón Cabrera. A ello se añadió otra nueva derrota un mes más tarde, esta vez en el Sitio de Tales,  y que enfrentó a las mismas unidades.

Consideramos que el estudio arqueológico de un episodio de estas características clarifica en gran medida el acontecimiento histórico. Aporta nuevos datos para su valoración y permite conocer en detalle las circunstancias humanas, materiales y geográficas que favorecieron su resultado.

Con los datos presentados en esta artículo y los que se deducirán de los estudios aun no terminados, creemos que el área prospectada podría tener una interesante proyección turística como paisaje de guerra, visitable y explicable. Podría ser, tal vez, un elemento de dinamización cultural y de gran atractivo para los tres municipios implicados.

Por todo lo anterior, nos parece oportuno y necesario destacar el gran interés que supone el estudio de los campos de batalla -por desgracia tan abundantes en nuestra provincia-, con un enfoque y una metodología científica. Un estudio que permita documentar el proceso, recuperar los restos materiales –antes de que sean irremediablemente expoliados- y a la vez interpretar el acontecimiento. Pues no conviene olvidar que las batallas del pasado reciente constituyen importantes jalones para nuestra sociedad actual.

Porque la guerra, como todo proceso humano, genera residuos. Y cuanto más moderna es, mayor es la cantidad que produce. Hasta el punto de convertir el campo de batalla en una auténtica chatarrería. Sin embargo, todos estos restos pueden ser estudiados con el rigor y la metodología que caracterizan la investigación arqueológica. De manera que, aprovechando las abundantes herramientas que la tecnología pone a su disposición, la arqueología asume un papel protagonista en la interpretación objetiva del hecho histórico, pudiendo confirmar, complementar e incluso rebatir, la verdad oficial transmitida por las fuentes documentales.

 

NOTAS

[1] Lo accidentado del terreno explica el elevado número de contusos que figuran en el parte de heridos de la acción de 1839.

[2] El estudio de los casi 500 proyectiles recuperados procedentes de la batalla carlista forma parte de nuestra tesis doctoral. Estos materiales nos están aportando novedosas informaciones que serán de innegable ayuda para identificar e interpretar futuros hallazgos relacionados con esta contienda tan poco estudiada. También nos están permitiendo descubrir la brutalidad de la batalla, con abundantes disparos de fusil a quemarropa compatibles con un ataque a la bayoneta.

[3] Las características marcas de presión en el culote de las vainas relacionan estos hallazgos con dicha ametralladora.

[4] Debido a que las inhumaciones son superficiales y todavía no han sido excavadas, hemos optado por omitir toda referencia a su ubicación a fin de evitar posibles expolios.

[5] Una amplia y detallada explicación sobre la operaciones en la zona, y las unidades de infantería y artillería que participan en las mismas, puede verse en nuestro trabajo Entre Peñagolosa y Espadán, secretos de un campo de batalla, pp. 56- 80).

 

  

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Agradecimientos:

Deseo expresar públicamente mi agradecimiento por la colaboración prestada en determinados momentos de este trabajo a los doctores Arturo Oliver y Ferrán Olucha así como a Francesc-Xavier Duarte.

Todas las ilustraciones -mapas, gráficos y fotografías- son propiedad del autor.