Paloma Berrocal Ruiz y Víctor Algarra Pardo llevamos más de 20 años trabajando como arqueólogos profesionales liberales en el ámbito, mayoritariamente, de la Comunidad Valenciana. 
 
En el año 1990 iniciamos nuestra andadura profesional en el seno del Gabinete de Arqueología Algarra y Berrocal y desde hace apenas un año nos hemos propuesto la meta de poder transmitir todos aquellos conocimientos que, tanto nosotros como otros muchos compañeros, hemos ido adquiriendo a lo largo del tiempo desde FORMARQ (Formación Arqueológica) a través de cursos de especialización.
 
Nuestros trabajos e investigaciones se centran, fundamentalmente, en el campo de la arqueología medieval, moderna e industrial, habiéndonos especializado en la disciplina de la Arqueología de la Arquitectura. En este ámbito, hemos tenido ocasión de dirigir diversos estudios de Estratigrafía Mural, la mayoría como paso previo a la rehabilitación de edificios históricos. De manera integral hemos podido analizar  alquerías y molinos de la Huerta de Valencia, casas y palacios de ámbito urbano, edificios industriales y religiosos.  
 
En el campo de la Arqueología del Paisaje hemos efectuado trabajos de prospección sistemática para estudios de impacto patrimonial, tanto en áreas de secano de la montaña valenciana, como del regadío de la Huerta. Aquí es donde, de una forma muy gratificante, hemos podido acercarnos al territorio histórico de amplios sectores de la Huerta, vislumbrando parte de su hábitat disperso y concentrado, red de acequias, caminos y parcelaciones.
 
Tras el paso de estos años, en los que hemos asistido a un sinfín de cambios en nuestra profesión, podemos echar la vista atrás observando la deriva de nuestro trabajo y de nuestra proyección como trabajadores e investigadores, en una sociedad que probablemente no ha terminado de encajar y comprender nuestra figura al margen de los grandes hallazgos que aparecen en los medios de comunicación, como si fueran parte de alguna película de aventuras y misterio.
 
La situación de los profesionales de la arqueología, si es que alguna vez fue ventajosa, se está deteriorando con la misma rapidez que se pierden derechos y prestaciones en el resto de nuestra sociedad occidental. El índice de paro entre los arqueólogos es elevadísmo en la mayoría de las Comunidades Autónomas, la frustración y ansiedad por encontrarse más que preparados para desempeñar nuestra labor y no poder realizarla es cada día más elevada, las ocasiones de poner en marcha nuevos proyectos con equipos interdisciplinares son, en la práctica, nulas y… el amor por esta fantástica profesión corre el riesgo de disolverse en la nada a poco que cabeceemos un instante y nos fagocite la apatía del “noquehacer” diario.
 
Ante esta situación, creemos que la respuesta del colectivo debe ser pronta y contundente. Nosotros, por nuestra parte, proponemos la creación de plataformas de trabajo amplias y abiertas a todos los compañeros que quieran expresar con sus propias palabras el estado en el que se encuentran la arqueología y sus profesionales. Para ello proporcionamos un espacio de encuentro en La Linde, que pretende ser una revista en la que confluyan todas aquellas noticias relacionadas con los profesionales de la arqueología, las buenas y las malas, haciendo hincapié, sobre todo, en aquellos aspectos de la arqueología que puedan ofrecer soluciones de desarrollo y nuevas vías para el desempeño de nuestra profesión.